Rumbo a la victoria

Por Ezequiel Zabalza

ezabalza@diarioeltiempo.com.ar

Una vez terminada la hazaña de los Torino en el país germano, Oscar Mauricio Franco retornó al equipo Donatti (cuyo dueño seguía siendo Perkins). Y unos meses después llegó su primer triunfo en el TC.

"Se corría la primera Vuelta de Chivilcoy y recuerdo que el campeonato estaba entre Gastón Perkins y Dante Emiliozzi, que había cambiado la histórica Galera por el Halcón-Pronello/F100", recordó sobre aquella puja, en la cual el de Olavarría tenía que ganar y su "jefe" abandonar para perder el título.

Había varios protagonistas con chances de llevarse ese Gran Premio. Luis Rubén Di Palma, José Manzano, Jorge Cupeiro, Mauricio García y Ricardo Bonnano eran algunos de los aspirantes a adueñarse de esa carrera en la que, en la previa, el apellido de Franco no figuraba entre los candidatos.

Cuando se transitaba la mitad de la prueba sucedió lo que a nadie le gustaría que pasara: Emiliozzi tuvo un fuerte despiste y su auto comenzó a incendiarse, por lo que el múltiple campeón sufrió serias quemaduras, un hecho que lo hizo alejar definitivamente de las pistas.

En ese momento, los primeros en socorrerlos fueron Perkins y Di Palma, en un destacable gesto que ambos tuvieron.

"Al pasar por el accidente, a Dante y a su acompañante Octavio Sabattini ya los habían trasladado en helicóptero al Hospital Italiano de la Capital Federal y yo sólo vi el humo de su auto", comentó Franco.

Mientras el azuleño avanzaba con un ritmo demoledor y tiempos formidables, pilotos como Carlos Pairetti, Eduardo Casá, Di Palma y Manzano se retrasaban. Incluso, algunos de ellos abandonaron.

"Yo me daba cuenta que estaba entre los punteros porque el avión nos seguía y la gente arriba del alambre te revoleaba los ponchos. Entonces pensaba: tan mal no debemos andar", aportó sobre el momento en que los tres integrantes del equipo Donatti (Franco, Perkins y Urruti) se adueñaban de la punta.

Asimismo, detalló el diálogo entre Gastón y su equipo. Imitando la voz de Perkins, dijo: "Gané yo ¿no?.... No, te viene ganando Cacho, le dijeron. Decí que Emiliozzi abandonó sino a mí me echaba a la mierda... (risas)".

"Cuando yo llego a boxes me lo encontré y me dijo: 'Pibe, me ganaste, te felicito'", recordó "Cacho" sobre la frase de su "líder", quien fue directo como solía serlo.

Tratando de disimular la bronca de haber perdido la carrera, aunque con el segundo puesto en la general (sumado al abandono de Emiliozzi), Perkins se consagró campeón por primera vez y única vez del Turismo Carretera.

En medio de tantos abrazos, el azuleño trataba de acostumbrase a su nuevo rol de ganador.

"Era todo muy nuevo para mí. Recuerdo que llegamos ese mismo domingo a la noche a Azul, lloviendo a cántaros y de ahí me fui a Cronopio's, que estaba en la esquina de Avenida Presidente Perón y Colón, donde me recibieron con aplausos y pasamos una noche linda", detalló sobre ese momento histórico para el deporte azuleño que lo tuvo a él como exclusivo protagonista.

Ese joven, por entonces de 24 años, se convertía en el primer y único piloto de la ciudad en ganar en la categoría más popular del automovilismo nacional.

Esto pasó hace hoy 50 años en el circuito chivilcoyano.

Era un triunfo que estaba al caer y que, una vez concretado, abrió las compuertas de todos los elogios para Oscar Mauricio Franco, cuyo nombre sigue vigente como pocos en el automovilismo nacional. 

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