Remo, campeón invicto en M 18

Club de Remo recibió en su cancha a Racing de Chivilcoy para dirimir mano a mano el título de campeón en la categoría M 18. Ambos equipos llegaban como puntero y escolta respectivamente, en lo que hacía suponer un gran partido, y los chicos cumplieron y con creces con lo que se presumía.

Este cotejo, que correspondía a la última fecha del Súper 9 de la Unión de Rugby del Oeste de Buenos Aires (UROBA) se disputó, días atrás, en la cancha de Remo ante un marco de público imponente.

Desde el inicio, el dueño de casa salió a imponer condiciones, y eso le permitió abrir el tanteador por intermedio de Ramón De Dominicis, mediante la ejecución de un penal a los palos, para poner en ventaja a los locales por 3 a 0.

Con el correr de los minutos, la visita empezó adueñarse de las acciones por intermedio del buen trabajo de su pack de forwards que se mostraban sólidos y potentes. Remo respondía con una gran defensa, muy ordenada y mucho tackle, pero la insistencia de Racing tuvo su premio, sobre el cierre logro el try por intermedio de su tercera línea Matías Cupayolo, que le permitió adelantarse el score por 7 a 3.

El comienzo del complemento lo encontró a Remo volcado completamente en ofensiva, con un scrum en ataque, la formación va para adelante, se levanta el octavo Cosme Carruccio, no puede ser detenido por la defensa y apoya debajo de las haches, adelantando a los locales 10 a 7.

Entonado por la conquista el local fue por más. Con un kick al fondo, la defensa duda, y eso es aprovechado por el wing, Marcos Aitra, quien se hace de la pelota y con una veloz carrera marca el segundo try, para establecer el 17 a 7.

Racing sufrió el impacto, y el local no lo desaprovechó, sacó toda su jerarquía de equipo, siendo Facundo Uhalde, que luego de un gran continuado de sus delanteros, anotó un nuevo try para Remo dejando el score 22 a 7.

Racing logró reaccionar y a los 20 minutos anotó por intermedio de Matias Cupayolo (uno de los puntos altos de la visita) dejando el tanteador 22 a 12, que sería el definitivo.

De allí hasta el final el encuentro fue de tinte dramático, de ida y de vuelta, de gran intensidad, continuidad, jugado con dientes apretados, cada equipo tratando de imponer su juego. Con el tiempo cumplido el árbitro del partido dio por finalizado el encuentro, desatándose una gran euforia en jugadores, cuerpo técnico y la ruidosa hinchada que alentó al local durante todo el cotejo.

Un gran premio para un grupo humano, que juega un buen rugby, con gran sentido de pertenencia a un club que los vio nacer, con un espíritu de sacrificio en cada entrenamiento, disciplinados, respetuosos por el rival, con dos entrenadores que han sabido moldear y trasmitirle todo la experiencia de este hermoso deporte y un grupo de padres que siempre acompañó.

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