ENTREVISTA MANO A MANO

Delbonis, el hombre que le dio "la ensaladera" a la Argentina

Hace, exactamente tres años y siete días, Federico Delbonis ganó el punto más importante de la historia de este deporte. Fue al imponerse por 6-3, 6-4 y 6-2 ante Ivo Karlovic, con el que la selección venció 3-2 a Croacia, en Zagreb, por la final de la Copa Davis. El azuleño repasa su duro camino y cuenta cómo logró el punto decisivo.

Federico Delbonis hizo casi todo lo que podía hacer en el tenis. Sin embargo, aún le queda más "carretel" para seguir escribiendo más historia en este deporte.

Con la humildad que lo caracteriza, el tenista azuleño hizo un repaso sobre sus comienzos.

El encuentro con este medio fue en el Club de Remo (Av. Pellegrini 1620), que es su segundo hogar.

La fecha de la charla coincidió con su día más glorioso, ya que hace tres años "Delbo" ingresaba en la historia grande del tenis argentino tras cortar la racha de finales perdidas en la Copa Davis y se consagraba campeón por primera vez, en una victoria heroica del el equipo albiceleste que capitaneaba Daniel Orsanic sobre Croacia por 3-2 que se consumó en Zagreb, con el triunfo del "Gordo" (como le decían en sus comienzos en el Club Bancario), sobre Ivo Karlovic por 6-3, 6-4 y 6-2.

Tras ese último punto, miles de imágenes se le habrán cruzado por la cabeza. De todo lo que luchó para cumplir ese sueño y que finalmente alegró a millones de argentinos.

Su historia en este deporte comenzó cuando a acompañaba al Club Bancario a su padre Horacio Delbonis, conocido como "Chupete" y de destacada trayectoria como arquero en clubes de la ciudad.

"A los siete u ochos años estaba entre los dos deportes (tenis y fútbol)", comentó "Delbo", quien terminó decidiéndose por tener una raqueta en la mano ya que "por ser un juego individual, dependía más de mí".

"Empecé a jugar al tenis en el Bancario porque iba a ver a mi papá", dijo sobre Horacio, que jugaba dobles en una de las canchas del predio, ubicado en Av. Óscar Bidegain 2700.

"Como me quedaba a pocas cuadras de mi casa empecé con un poquito de todo (por el tenis y el fútbol), dijo y agregó que fue con la pelota más chica que más rápido se adaptó y de esa forma comenzó a escribir su historia a una edad temprana que le permitió vivir "cosas muy lindas", en comparación a otros chicos que "no tuvieron la misma suerte" de cumplir con sus sueños.

A los 12 años cerró su etapa en este club, porque continuó su carrera en el Club de Remo, donde entrena en la actualidad y en los próximos días será agasajado por los dirigentes de la entidad remera, quienes decidieron que la cancha N° 1 pase a llamarse Federico Delbonis, en honor a su destacada trayectoria.

De Picco a enfrentar al ‘Big 3' 

-De la escuela de tenis de Remo, pasaste a entrenar en España. ¿Cómo surgió esta idea?

- Cuando tenía 16 ingresó mi grupo económico que fue lo que más me ayudó en el inicio de mi carrera. Con este aporte, decidimos con Gustavo (Tavernini) que lo mejor era ir a España, país que, en ese momento, el tenis era un ‘boom' y donde yo podía desarrollarme mejor, porque había muchos tenistas y muchos torneos. De esta manera, como yo tenía la edad para empezar en Juniors o jugar profesional, decidimos por esto último porque no tenía la plata suficiente para poder solventarme el paso a paso que hacen la mayoría de los tenistas.

En este país estuve dos meses y medio en la primera etapa. Después volví a los 18 y pasé cuatro años alternando entre Barcelona y Azul; era la base para que durante esos años yo me formara. Viví grandes cosas y aprendí mucho.

-¿Cómo ingresás en el ranking?

-A través de los Futures, pero en mí primera etapa en el país ibérico y en el regreso a Argentina, yo no tenía puntos, entonces, no aparecía en el sistema de puntuación de la ATP. Es por eso que antes de esos torneos, se juegan clasificaciones (qualy) en las que, para anotarse, no hace falta tener puntos en el ranking, sino buenos resultados a nivel nacional.

-¿Qué recordás de tu primer punto?

- Mi primer punto ATP lo logré en un torneo en Tucumán en 2007, donde le gané 6-3 y 7-6 a Agustín Picco, un cordobés dos años mayor. Tendría 16 y lograr esto, son como marcas de un tenista, que te indica que estás parado en otro lugar.

También recuerdo que estaba esperando ese momento de aparecer en el ranking; son esas sensaciones lindas que vas teniendo a lo largo de tu carrera y que van marcando una etapa. Aunque sabía que faltaba un montonazo.

- Del primer punto ATP a enfrentar a la tiranía prodigiosa del ‘Big Three': Federer, Nadal y Djokovic. ¿Cómo es enfrentar a los tres mejores tenistas de la historia?

-La verdad que jugar contra los tres mejores jugadores del mundo fue y sigue siendo un honor. Haber compartido la cancha con ellos, haber dado un espectáculo a la gente y haber sido parte de esto último, es algo maravilloso.

- ¿Qué detalles los distinguen?

-Creo que en cuestión de gustos para mí siempre es más fácil poder jugar contra Federer por mi estilo de juego y por el daño que le puedo hacer con mi juego. Al suizo le gané uno (ocurrió en 2013, una de sus más importantes victorias como tenista profesional tras derrotar a Roger en SF del ATP 500 de Hamburgo) y otro fue derrota, pero bastante apretado

Con el que más lejos estuve fue con Nadal (0-2 abajo), que no me tocó jugar tan bien y me incomoda jugar contra el estilo de "Rafa".

Sin embargo, con Djokovic, en el único partido que jugué y fue este año, resultó siendo muy apretado.

Son partidos que me gusta jugarlos, que me motivan más de lo normal y que a uno al no tener tanta presión hace que pueda jugar más tranquilo y pueda liberarse un poco más.

"A nivel grupal va a estar entre los puntos altos de mi carrera" 

-¿Cuándo ganaste el último punto contra Croacia, muchos medios titularon "Delbonis jugó el partido de su vida", fue así o crees que hubo otros partidos mejores que este?

- La verdad es que tengo muchos momentos lindos, así que no lo considero como el partido de mi vida. Contra Karlovich, que era un rival raro porque no te dejaba pelotear, que no había nada de ritmo, por la instancia que se jugaba Argentina, creo que fue sencillamente el partido que se dieron muchas cosas buenas para que eso suceda y que a nivel grupal va a estar entre los puntos altos de mi carrera.

-¿Cómo viviste las horas previas y post partido de la final contra el equipo croata?

-Primero estaba viendo el partido de Juan Martín Del Potro, que en un momento, te soy sincero, no veía mucha esperanzas, porque lo vi jugar muy bien a Marin Cilic y a Juan lo veía un poco cansado. Pero todo cambió a partir del tercer set, cuando lo quebró y empezó a jugar bien. Cuando terminó ganando el cuarto set, mi entrenador me dijo que vaya al vestuario, que me relaje. Pero no lo pude hacer porque escuchaba todo. No sabía si los gritos eran argentinos o croatas. Estaba solo, hasta que me vienen a decir que tengo que hacer la entrada en calor porque ya se veía lo que podía pasar, lo que luego pasó y cuando entró "Delpo" (le dio vida a Argentina después de remontar un partido casi perdido ante Cilic) me puse contento por lo que él había hecho y también sentía un poco de responsabilidad, ya que me tocaba a mí jugar de vuelta.

Son muchas sensaciones que te pasan por la cabeza. Esas, que no estamos acostumbrados a vivir y que un jugador tiene que manejarlo para que no le pase un imprevisto como te puede pasar en el circuito, donde podés decir jugué bien o jugué mal y acá hay cosas que uno no maneja normalmente. Por suerte nosotros durante todo ese año, todas esas pequeñas cosas que se fueron sucediendo o pasando las supimos manejar y también el equipo se adaptó a cada situación de cada serie.

Finalmente, el azuleño aprovechó la situación, dado que derrotó al gigante croata (20° del mundo en ese entonces) por 6-4, 6-3 y 6-2. Una verdadera paliza de principio a fin. Días después, el 30 de noviembre, entró a Azul, desde la ruta, en autobomba y llevado al Palacio Municipal.

"Recuerdo que fue un día de mucho calor y tuve como dos horas paseando por la ciudad hasta llegar a la Municipalidad. Toda la gente que vino a saludarme y felicitarme fue algo impensado", detalló y agregó que se acuerda que "terminé destruido porque hacía mucho calor".

"Me quedan seis o siete años más por jugar a gran nivel" 

- ¿Qué planes tenés a futuro cuando termine tu carrera?, ¿Seguirás ligado al tenis y en Azul?

- No lo tengo en claro aún. Todavía me quedan, como siempre le digo a mi equipo, seis o siete años más por jugar a gran nivel. Sin embargo, si estoy seguro de voy a seguir ligado al tenis, aunque no sé en que actividad y cómo.

Azul es una ciudad donde me gusta vivir mucho, por el estilo de vida que tiene, por su tranquilidad. Tengo tiempo para entrenar, pero también para hacer trámites, pasear con mi familia y hacer muchas otras cosas en el día, algo que en ciudades grandes se me complica. Igual, tengo momentos que me agarran ganas de ir a vivir a otro lado, afuera en el exterior, aunque no es fácil, porque tengo una familia y las decisiones se toman en conjunto.

- Cuando estás en la ciudad, venís casi todos los días al Club de Remo, donde hiciste todas tus etapas formativas y continuas utilizando las instalaciones para tu crecimiento profesional. Respecto a esto último, ¿cómo ves el trabajo que han hecho, en estos últimos tiempos, los dirigentes de la entidad remera?

-Muy bueno. La verdad que el club hizo tres canchas nuevas desde que estoy como socio y la última incorporación, la cancha de cemento, me ayudó mucho (se colocó antes de que ‘Delbo' ganase la copa en esta superficie).

Al estar cerca puedo entrenar siempre en el club. En su momento, cuando no estaba la de cemento (por la cancha de tenis), me tenía que ir a un campo de un amigo, a unos diez kilómetros de la ciudad, para entrenar en esa superficie.

Mi familia disfruta mucho de la vida social que tiene el club. Mis hijos hacen actividades en el club y venimos a comer al club, entre otras acciones. Por ahí, los fines de semana tenemos otros planes, pero en la semana, lo usamos mucho, especialmente en hacer actividades.

- ¿Creés que el club puede albergar un Future o un Challenger?

-Si tranquilamente, sólo habría que hablar de otros temas, por ejemplo, económicos como para desarrollar un torneo de esa envergadura. Pero si nos fijamos en las instalaciones, sin problemas, podría ser sede de un torneo Future o de un Challenger.

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