Thomas Inda, su experiencia en Lanús

Por Ezequiel Zabalza

ezabalza@diarioeltiempo.com.ar

La prueba es un instante bisagra. Hay cracks que se apichonan y terminan antes de empezar. Hay muy buenos proyectos que no soportan la presión y también existen chicos que jamás consiguen un contacto para medir su potencial y otros que aterrizan sin padrino y así sólo les queda hacer la de Leonel Messi o Matías Alustiza, casos dispares (uno se fue a España y el otro comenzó por los torneos regionales), pero terminaron esquivando rivales como conitos para recibir la consagración de llegar al fútbol de élite.

Thomas Inda, jugador azuleño de 17 años, tuvo su oportunidad y la viene aprovechando al máximo desde hace cinco años. Este año empezará a jugar en la sexta de Lanús y está a pocos pasos de llegar a la mayor, que tiene como conductor a Luis Zubeldía.

Para saber más sobre su historia, El Tiempo dialogó con el juvenil, quien contó detalles sobre su carrera y su increíble presente.

El azuleño hizo sus primeros pasos en el deporte a los cuatro años en la escuelita del Club Chacarita de esta ciudad y luego saltó al campo de juego para defender la casaca tricolor en los campeones de divisiones inferiores que organiza la Liga de Fútbol de Azul.

En el "Funebrero" creció y se formó junto a sus compañeros de su categoría. De allí pegó el salto a Lanús, donde fue fichado por el club que milita en la máxima división del fútbol argentino.

Inda, a base de sacrificio, se ganó el puesto de marcador lateral derecho en un elenco "Granate" que ganó todo lo que jugó en 2019. La séptima, conducida por Julián Kmet, talentoso volante que jugó en la primera de Lanús a mediados de los 90' y principios del 2000 y después su carrera continuó por otros clubes (Nueva Chicago, Estudiantes LP, Ferro, etc.), se quedó con los dos torneos (Apertura y Clausura) de inferiores de la Superliga durante el año pasado, que fue glorioso para esta institución porque en el primer semestre se quedó con cuatro títulos de seis, algo tan poco frecuente dentro del fútbol argentino que hay que remontarse a once años atrás para encontrar una proeza similar, en 2008, cuando la logró un poderoso como River.

No es casual que Lanús tenga este éxito en las inferiores y esto se debe a que la dirigencia entendió hace un par de décadas que, para dar pelea, debía fabricar sus propios cracks. Y en ese sentido, el azuleño va por ese camino y, además tiene su impronta en los tiros libres, vía que anotó varios goles. "Soy encargado de las pelotas paradas, desde tiro libre hasta los córners", destacó.

En todas las divisiones por las que pasó Inda, los DTs lo tuvieron entre los once jugadores que saltaban al como de juego. Eso le dio confianza y, a través de su rendimiento, le responde al DT de turno. En ese sentido se consideró como "un marcador lateral derecho con mucho ida y vuelta". También aclaró que "tenemos movimientos preestablecidos, por ejemplo: cuando atacamos quedo de extremo y después vuelvo a mi puesto".

Hombre de pocas palabras y perfil bajo. Así es el juvenil, quien llegó al "Granate" en 2014 por intermedio de un profesor de Educación Física, de apellido Flores, quien en ese momento estaba desempañándose en Chacarita. "Él (por Flores) antes vivía en Lanús, trabajó también en el club, entonces coordinó una prueba y llevó a diez chicos, tuvimos tres días de prueba y quedé, junto con Enzo Arrubia", recordó.

El pibe de la pensión 

No fue fácil dejar la ciudad para este juvenil. Allá quedaron sus padres, hermanos y amigos. Pero su sueño de ser futbolista fue más grande que sus temores y hoy disfruta de un buen presente.

Thomas Inda vive en la pensión que se encuentra en el polideportivo de Lanús, que impacta a propios y extraños cuando ingresan a este predio, esa fábrica interminable de futbolistas de primer nivel.

Año tras año, el "Granate" se da el gusto de poner en cancha a jugadores propios que luego terminan brillando en la primera o en el exterior. Jóvenes con mucho potrero pero con la calidad necesaria para plantarse en cualquier estadio.

Basta con hacer un pequeño repaso para comprobarlo: Lautaro Acosta, Eduardo Salvio, Agustín Marchesín, etc. Sin embargo, ellos ya son parte del pasado. Ahora los ojos están en la cantera, como sucedió con Pedro de la Vega, para que aparezca otra joya de inferiores.

Se le puede dar al azuleño, como tampoco no darse, él lo sabe, es por eso que una vez terminado la secundaria comenzará una carrera universitaria.

En cuanto a su rutina diaria, el marcador lateral derecho indicó que se levanta a las 7 am, "nos dan el desayuno y luego desde las 8 hasta las 11 entrenamos; después almorzamos y vamos al colegio de 13 a 18.20".

Tras venir de la escuela, tienen que volver sí o sí al predio, donde "hago un poco de gimnasio o tomamos unos mates con los chicos", sostuvo para luego agregar que si necesita salir, "debo mandar un email a mi papá para que me autorice (haciéndose cargo) y avisar a mi tutor que está encargado mío, que vive allá, a quien le tengo que avisar a donde voy y a qué hora vuelvo".

Para vivir allí, hay pautas de convivencia y son muy rigurosos con su cumplimiento. Abarcan las horas de descanso, los entrenamientos, la asistencia al colegio, el respeto hacia los demás. Son las que están en cualquier establecimiento y generalmente se cumplen.

Consultado sobre que tiene Lanús que no tenga otro club, Thomas Inda contó que "le dan mucho interés a los jugadores jóvenes y en todas las instalaciones tenemos gente que nos brindan lo que necesitamos y están a disposición durante la 24 horas".

Por último, dejó un mensaje para aquellos jóvenes que están próximos a hacer una prueba o están jugando en las juveniles de algún equipo de primera o del ascenso.

"Que le sigan metiendo, que no se distraigan, entrenen y que tenga en claro lo que quieran hacer", concluyó.

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