JOYITA DE ARCHIVO

"Que no tire más tacos porque lo voy a matar"

Rodolfo "Pelusa" Cardoso recordó el momento que el siete veces campeón de la Fórmula Uno, Michael Schumacher, visitó el predio de Ezeiza en 1998. El ex futbolista azuleño contó que el alemán jugó un partido amistoso con el plantel de la Selección y el ayudante de campo de Passarella, el "Tolo" Gallego le quería dar una "murra".

Rodolfo Cardoso es uno de los azuleños que tuvo el privilegio de ponerse la camiseta de la Selección Argentina (el otro es Matías Almeyda), con la que marcó un gol en su debut frente a Venezuela, encuentro que fue jugado en 1995. Luego, "Pelusa" fue citado por el entrenador de la albiceleste Daniel Passarella para las Eliminatorias del Mundial de Francia y, además, jugó la Copa América de 1997.

A principios de 1998 pegó la vuelta al país, porque fue contratado por Boca Juniors. Cuatro meses después fue citado nuevamente por el "Káiser", que ya había conseguido el pasaje de Argentina al Mundial de Francia.

Por aquel entonces, la Selección argentina se disponía a entrenar para una gira final antes de volar a suelo galo, con Israel, Irlanda y Brasil como paradas técnicas. Sin embargo, en uno de los entrenamientos, una figura del automovilismo dijo presente en el predio de Ezeiza. El mismísimo Michael Schumacher, quien estaba a días de correr el Gran Premio de Argentina en la Fórmula 1 (hasta el momento fue el último que se corrió en el país), se presentó ante el cuerpo técnico y allegados con la idea de compartir un entrenamiento con los futbolistas nacionales.

Cuenta la leyenda que desde que el alemán hizo pie en Argentina, le exigió a su comitiva (conformada por una decena de hombres, incluyendo seguridad, allegados y miembros de Ferrari) que quería un hueco en su agenda para ponerse los pantalones cortos y patear un rato la pelota. Desde que aterrizó en Ezeiza se tramitó con varios clubes grandes una práctica para que él formara parte de la misma, pero por cuestiones de agenda e infraestructura, el seleccionado argentino resultó ser la mejor opción.

"Sólo nosotros sabíamos que iba a venir hasta el predio de AFA", recordó Cardoso en una entrevista con EL TIEMPO, sobre el anuncio de la visita del piloto que se hizo casi sobre la hora, quizás por eso no hubo una multitudinaria presencia de medios.

"A Schumacher le gusta mucho el fútbol", dijo y agregó: "Es por eso que no dejaba escapar cuanta oportunidad de tocar la pelota le pasara por enfrente. Siempre era invitado a encuentros internacionales de estrellas o partidos a beneficio (compartió cancha con estrellas como Ronaldo, Zinedine Zidane y Michael Ballack). Y si su calendario lo permitía, siempre levantaba el pulgar.

"Era un fenómeno jugando" 

Más de 20 años después, "Pelusa" describió ese momento como "inolvidable" y repasó algunos momentos de "Schumi" en Ezeiza.

"Schumacher llegó con todo el equipo de Ferrari y comenzó a presentarse a cada uno de los jugadores, hasta que me toca a mí y me dice: ‘Ah el jugador de Freiburg'... Me conoció por mi paso por este equipo donde pasé uno de mis mejores momentos en el fútbol", aportó el azuleño que llevaba casi diez años jugando en la Bundesliga, para luego rememorar los momentos curiosos y emotivos de ese encuentro.

En primer lugar fue el traductor designado ese día. Tras el saludo, se dirigieron al vestuario, donde el alemán llevó su indumentaria y tuvo un solo pedido: utilizar una pechera para cubrir la marca Adidas porque en ese tiempo tenía firmado un contrato con Nike. Ya en el campo de juego, "Pelusa" le dio indicaciones sobre la modalidad de los ejercicios, lo ordenó y ayudó durante toda la sesión de trabajo.

Después, Passarella delineó un espacio verde situado detrás del edificio viejo del predio para llevar a cabo un "picado" (fútbol informal). Fue en espacios reducidos, 9 contra 9. Schumacher se paró como puntero derecho y el entrenador ubicó en su equipo a Cardoso, quien le hablaba constantemente en alemán.

Participaron Diego Cagna, Marcelo Gallardo, el "Mono" Burgos, el "Chelo" Delgado y Leonardo Astrada, entre otros. Además, se sumaron integrantes del cuerpo técnico, incluido Américo Gallego.

"Era un fenómeno jugando y la verdad que el Tolo Gallego le quería pegar una patada porque el alemán le tiraba taquitos", comentó con una sonrisa el volante de Athletic y Estudiantes de La Plata, entre otros clubes por los que pasó.

Sin perder sus mañas, el ayudante de campo de Passarella se paró en defensa y siguió de cerca los movimientos del alemán e incluso quedó sorprendido con los dos goles que este marcó. Pero también tuvo tiempo para gritar cuando vio que Schumacher se atrevió a hacer dos lujos (dos tacos, uno atrás de otro): "¡Cardoso, decile a este que no tire más tacos porque lo voy a matar". Las carcajadas brotaron de las bocas de todos. "El Tolo lo perseguía para pegarle una murra, pero no lo alcanzaba nunca", aportó otro dato.

Luego de convertir un par de goles y transpirar un rato, "Schumi" se tomó un par de fotos con el cuerpo técnico. Aunque, estas fueron pocas porque no todos tenían cámaras fotográficas y por eso el material gráfico es escaso. No era el tiempo de los teléfonos celulares que podían sacar fotos. Pero sí hubo tercer tiempo.

A Schumacher le obsequiaron camisetas de la Selección y él retribuyó la ofrenda ya que regaló remeras de Ferrari con su nombre y el número 3 (con el que corría en ese tiempo) y firmó autógrafos a todos los que se acercaron a pedírselo.

"Después del partido, almorzó con nosotros y luego tomé con él un café; estuvimos hablando un poco de nuestras carreras", sostuvo el azuleño y dijo que después de ello, el alemán se despidió de todos.

Tres días más tarde, Schumacher se subió al escalón más alto del podio del Autódromo Oscar Alfredo Gálvez, en la que fue su primera victoria de la temporada 1998 (conseguiría seis triunfos en total para quedar segundo en la tabla general detrás del finlandés Mika Häkkinen).

El alemán pasó al británico David Coulthard en la cuarta vuelta y no soltó más la punta en el Gálvez, donde también quedó en la historia nacional por ser el último ganador de un Gran Premio de la República Argentina.

En tanto, los jugadores argentinos no pudieron seguir en vivo la carrera porque se encontraban en Israel, preparándose para un amistoso en Jerusalén con la selección anfitriona. Casualmente, frente a este equipo fue el último partido de "Pelusa" en la Selección y compartió ese día el campo de juego con su coterráneo Matías Almeyda marcando un hito para el deportes azuleño. Días después los dirigidos por Daniel Passarella jugaron en Dublín contra Irlanda (golazo del "Burrito" Ortega) y finalmente el último fue ante Brasil en Río de Janeiro (en el Maracaná), donde terminó en victoria con aquel recordado gol del "Piojo" López.

Rodolfo Cardoso no estuvo presente en estos dos últimos partidos, aunque, para varios periodistas les perecía que iba a ser el jugador 23 de esa Selección. Sin embargo, Passarella dio una sorpresa y sacó a Abel Balbo de la manga. El ex delantero de Newell's, River y Boca, entre otros, había renunciado a la Selección en diciembre del 96, en plena eliminatoria. Pero el "Káiser" lo volvió a llamar por su experiencia y desplazó a Christian Bassedas, a Hernán Díaz, a Cardoso y al "jugador del Pueblo" Claudio Caniggia.

En tanto, Michael Schumacher pasó a la historia por sus siete títulos mundiales de Fórmula 1. Es el piloto que más veces se consagró en la F1 y que, por lo tanto, es considerado como uno de los mejores conductores de todos los tiempos.

Lamentablemente hace siete años que el piloto alemán está en estado de coma como consecuencia de un accidente cuando estaba esquiando en la estación invernal de Meribel en los Alpes franceses.

Esta nota habla de: