SEGUNDA PARTE

"Nací jugando al fútbol y este deporte fue todo para mí"

Hablar del azuleño Rodolfo Esteban Cardoso, significa recordar aquella zurda prodigiosa que tanto ayudó a Athletic, Estudiantes y los clubes alemanes. En un mano a mano con El TIEMPO repasó momentos históricos, curiosos y emotivos de sus diversas etapas de su carrera.

El reconocimiento puede ser una de las cosas más lindas que logre recibir un deportista, ya sea cuando produce una buena jugada o si los gestos técnicos son interesantes. También la sencillez y la humildad pueden ser factores dignos de un halago. Éste último es el caso de Rodolfo "Pelusa" Cardoso, quien dejó su marca en Athletic, Estudiantes de La Plata y Boca, pero en la Bundesliga, FC Homburg, Freiburg, Werder Bremen y finalmente Hamburgo, disfrutaron de su talento, que a los 35 años decidió dejar para darle paso al entrenador. Hoy, con 51, está parado en el lugar que deseó.

En la segunda parte de esta entrevista, el azuleño recordó momentos históricos, curiosos y emotivos de sus diversas etapas de su carrera.

-En el fútbol local, ¿quiénes fueron los jugadores más duro de pasar?

-En el fútbol de Azul me costaba pasar a Ramón "Pollo" Guerreño, mientras que en Primera División tuve que enfrentar al "Pipa" Higuaín y al uruguayo (Nelsón) Gutiérrez, marcadores centrales que eran bravo y de marca fuerte. Donde te podían agarrar, te agarraban.

-La murra más fuerte.

-Fue una que me pegaron jugando para el FC Homburg en un clásico contra FC Saarbrücken (fue en la Segunda División en 1991 y ganaron 2-0). De esa patada me acuerdo porque me fue muy fuerte; se me tiró de costado con plancha y me provocó la rotura de los ligamentos del tobillo. Los asistentes entraron con la camilla, del campo de juego al vestuario y de allí al hospital, donde me operaron.

-El mejor DT que tuviste

-El que tuve en Freiburg, se llamaba Voker Finke y fue un DT moderno para la época en el fútbol alemán. Le gustaba jugar, más o menos, como los equipos que juegan en la actualidad. Siempre por abajo, en espacios reducidos y ese me dejó marcado. También pongo en ese lugar a Eduardo Solari, que cuando recién arrancaba en Estudiantes, no te diría que era un adelantado total del fútbol, pero hacía muchas cosas que nosotros no la conocíamos y tiempos después las fuimos viendo con el correr de los años.

-¿Y el peor?

-El primero que tuve en FC Homburg. Me acuerdo porque había sido arquero de otro equipo y siempre me llamó la atención su personalidad, porque siempre estaba con cara larga, negativo y la manera de entrenarnos no le gustaba ni a los alemanes. Ese fue uno de los peores entrenadores que tuve.

"Cuando dejás el fútbol, muere una parte de tu vida"

-El día más feliz y el más triste de tu carrera.

- El día más feliz fue cuando debuté con la Selección argentina y el más triste es cuando dejás el fútbol, sin lugar a dudas, es como que muere una parte tuya. Nací jugando al fútbol y este deporte fue todo para mí. Cuando te dicen que tenés que dejarlo porque ya no se puede más, muere una parte de tu vida. Después queda la otra, la de aprender a vivir sin eso.

-¿Eras de hablarles a los contrarios?

-No. De discutir si cuando se jugaba violento, porque te hacían calentar.

-¿Quiénes son los mejores amigos del fútbol?

- Los chicos que me encuentro todos los veranos en Azul, con quienes jugaba en Athletic y son Flavio Sabella, Omar Alíz, el Chino y Cacho Pereyra; crecimos en el potrero juntos y después continuamos en Athletic. En Alemania también tengo. Y de mi paso por Estudiantes, a Néstor Oscar Craviotto, un gran amigo; perdí un poco el contacto, pero siempre estamos ahí buscando la forma para encontrarnos. El "Vasco" Azconzábal, Luciano Galletti, el "Tecla" Farías, con quien cuando yo vengo a Estudiantes él era jovencito y hoy en día tenemos contacto.

-¿En los planteles estabas en el grupo de los bromistas o de los serios?

-Era de estar en los dos grupos, pero me gustaba más el primero: la joda, la alegría...

-La cancha más jodida que te tocó jugar en el fútbol argentino.

-Donde la pasamos mal fue en Atlético Tucumán, en mis inicios. Esa fue la peor cancha que jugué porque la gente nos tiraba con orina y, en ese tiempo, la raya de cal estaba muy cerca de la tribuna y los arqueros también la pasaban mal. También me acuerdo que salgo faltando 10 minutos para que termine el encuentro y me quedo en el túnel para seguir viendo el partido. En una de esas, al lado mío, en un cartel de publicidad rebota una tuerca que me la habían tirado con una honda. Me salve de pedo.

-Lo más gracioso que te dijeron en una cancha o en la calle.

-No sé si lo más gracioso, pero lo que me gritaron fue algo lindo porque lo hizo un amigo de Athletic, Hugo Bariain, con quien jugábamos juntos y teníamos las mismas amistades. Después no tuvimos más relación porque se fue a vivir a Buenos Aires. Sin embargo, cuando jugué con la Selección un partido amistoso contra Bulgaria en la cancha de Vélez, en un momento del partido, escuchaba que alguien me gritaba de afuera: ‘Pelusa, Pelusa'... Voy a patear un córner, pero antes levanto la vista y era él que estaba muy prendido al alambrado, gritando como loco y, entre tanta gente, escuchar el grito de un conocido, fue algo lindo.

-¿Te hubiera gustado jugar en otro club argentino?

-La verdad no hubiese pensado en otro club que no sean esos dos: de Boca siempre fui hincha de chiquito e iba a la Bombonera con mi papá y en Estudiantes estuve en un club bárbaro. Tampoco tuve llamados de clubes argentinos, salvo la de Boca en el 98'.

-¿Qué recuerdos tenés de Takahara, el japonés que pasó por Boca?

-Llegó a Hamburgo en 2003 y en el plantel también estaban Bernardo Romeo y el "Lobo" Ledesma. Cuando fuimos al entrenamiento, estaba él. Entramos al vestuario y me acuerdo que el "Lobo", que había estado en River, lo recordaba por su paso en Boca. Este se acerca y me dice: ‘Me parece que este es el japonés que jugaba en Boca'; yo no lo conocía. Después me llamaban la atención todos los camarógrafos y periodistas japoneses que teníamos en el entrenamiento todos los días. Él hablaba un poco castellano, empezábamos hablar y también tomábamos mates en el micro. En cuanto a lo futbolístico, era un poco apresurado y la técnica un poco limitada; lo que si físicamente era una atleta porque tenía una agilidad impresionante. Además, conmigo fue una persona excelente, un chico muy bueno, muy humilde y de perfil bajo. Trabajó siempre y de buen humor.

-¿El momento que más recordás en una cancha de fútbol?

-Son varios. Lo de Freiburg en el segundo año se me viene mucho a la mente porque tuve los mejores momentos que me pasaron en el fútbol. Recuerdo un partido contra Bayern Munich, que lo goleamos por 5 a 1 e hice dos goles. Después se me viene a la mente el 4 a 4 de Hamburgo contra Juventus, siendo un recuerdo hermoso porque enfrente estaban Zidane, Inzaghi, Davids y Van der Sar, entre otros. Estar en la Selección es otro de los momentos lindos, al igual que pisar la cancha de Boca, que cuando salís del túnel ves a esa hinchada y es algo hermoso. En Hamburgo haber hecho lindo partidos y goles definitorios. Por último, a través del fútbol haber conocido personajes como Schumacher, Maradona y Messi, entre otros.

-¿Cómo conociste a los dos mejores jugadores del mundo?

A Diego lo conocí una noche en Buenos Aires y la segunda vez que lo vi fue en el Mundial que se llevó a cabo en Alemania, cuando Argentina debutó en Hamburgo contra Costa de Marfil. Y a Messi lo veo antes del Mundial en Brasil; Argentina vino a Alemania para jugar una amistoso con la Selección local; tenía a Alejandro Sabella como entrenador principal y sus ayudantes eran Julián Camino y Claudio Gugnali, todos ex compañeros de mí paso por Estudiantes. Ellos me invitaron a ir y fuimos con mi hijo a ver los entrenamientos durante esa semana que estuvieron antes del partido. Conocimos a Leo, que mi hijo lo tiene como ídolo.

-¿Maradona o Messi?

-Vos sabés que me preguntan siempre eso y la verdad, estando afuera, nosotros somos un poquito injustos en eso. No sé cómo se creó esa división porque uno nos representó a nivel mundial y el otro está dejando todo. El que dice que uno quiere más a la Selección que el otro, yo no lo creo. La diferencia es que son crianzas distintas futbolísticamente. Diego se crió en un sector muy humilde y Messi se fue adolescente a España, donde se crió distinto. Cada uno, con sus diferentes personalidades, buscó dejar todo por la Argentina. Uno tuvo la mala suerte que perdió la final y el otro la ganó, pero no me gusta diferenciarlos, porque como argentinos que vivimos en el exterior y teniendo a esas dos banderas, a nosotros nos pone orgulloso.

Esta nota habla de:
Seguí leyendo
"Que no tire más tacos porque lo voy a matar"
MEMORIA EMOTIVA

"Que no tire más tacos porque lo voy a matar"

Rodolfo "Pelusa" Cardoso recordó el momento que el siete veces campeón de la Fórmula Uno, Michael Schumacher, visitó el predio de Ezeiza en 1998. El ex futbolista azuleño contó que el alemán jugó un partido amistoso con el plantel de la Selección y el ayudante de campo de Passarella, el "Tolo" Gallego le quería dar una "murra".