RECUERDO

Pasaron 40 años de la primera vez que De Arzave se subió al podio en el TC

El piloto de la "Autopeña de la Ciudad de Azul" tuvo un fin de semana "redondo" porque terminó tercero en la primera etapa y cuarto en la segunda, resultados que le permitieron terminar entre los tres mejores en la clasificación general del Gran Premio "Unión de cuatro provincias". En esa jornada, Francisco Espinosa se consagró campeón de la temporada 1979/80 con Chevrolet y cortó una seguidilla de siete títulos de Ford. Además, fue el primer título de la cupé Chevy.

El 22 de junio de 1980, el Turismo Carretera definió el torneo que por primera vez en su historia se había dividido en temporada, porque la apertura de este se dio en febrero de 1979 por la ruptura definitiva entre el ACA, CADAD y la ACTC, quien a partir de este campeonato se hizo cargo de la fiscalización de la categoría.

La última carrera de la ACTC se la denominó Gran Premio "Unión de cuatro provincias" (ida y vuelta entre Pehuajó y Neuquén), ya que tocaba Buenos Aires, La Pampa, Río Negro y Neuquén.

Solo habían quedado tres aspirantes a la primera corona del TC independiente. Francisco Espinosa (32 años), el "Colo" de Chacabuco y ex piloto de la "Autopeña de la Ciudad de Azul" (1978), era el puntero del campeonato sobre Oscar Aventín (33) y Juan Alberto Occhionero (34, recordado piloto de Necochea). Dos Chevrolet y un Dodge. Ningún Ford peleaba el campeonato por primera vez desde 1971.

El "Colo" de Chacabuco. El umbral a la inmortalidad deportiva lo alcanzó el 22 de junio de 1980, cuando se adjudicó la última competencia de la temporada 79/80, el Gran Premio Unión Cuatro Provincias, que le dio el título de campeón.

La ruta del Gran Premio, compuesta por rectas interminables, que hacía pronosticar promedios de 230 a 240 km/h y velocidades máximas de 270 km/h, parecía perjudicar a Espinosa, a bordo del coche menos rápido de los tres. Pero si lograba terminar delante de ellos...

"Hay que ir tranquilos", opinaba Aventín.

"Habrá que levantar el pie en la primera etapa", reflexionaba Occhionero.

"Mi táctica es la de siempre", apuntaba Espinosa, quien agregó: "La que aprendí de Luis (Di Palma); correr a fondo. Es la única y la que me gusta más".

En total fueron 54 participantes, entre ellos Ricardo De Arzave a bordo del Torino de la "Autopeña Ciudad de Azul", quienes intervinieron en este Gran Premio.

Los pilotos comenzaron su marcha en Pehuajó a las 9 del sábado para desandar los 918.8 kilómetros de la primera etapa, según en el orden que tenían en el campeonato.

Por Trenque Lauquen pasaron en orden: Espinosa, Octavio Suárez, Occhionero, Aventín, que había adoptado un ritmo conservador y más atrás el Torino rojo de la peña azuleña. En Trebolares, los dos Chevrolet peleaban la vanguardia alejándose del resto, pero cuando el necochense capturaba la punta en General Pico, llegaba la sorpresa:

"¡Llamando el avión, llamando el avión!"

El puntero estaba parado en la ruta: la nafta no llegaba al carburador por falta de presión en la bomba de combustible. En la neutralización de Santa Rosa, Espinosa ya era líder y De Arzave se acercaba a los puestos de vanguardia.

La ruta desértica, que se extendía a través de General Acha, Chacharraamendi y Colonia 25 de Mayo, destellaba en guiños hacia el puntero y su auto entero. Como Aventín perdía la chupada de su hermano Antonio en el tramo de 10 kilómetros de tierra en Río Negro, mientras sufría con un aro de pistón, el piloto de Chacabuco amasaba una ventaja decisiva: había tardado 3h56m45s en desandar la ruta y dos minutos más atrás llegaron Osvaldo Sasso y el azuleño, segundo y tercero, respectivamente. Aventín se había clasificado cuarto (detrás de De Arzave), a 2m25s8 de Espinosa. ¿Occhionero? Era 23° (sobre 25 clasificados), a más de una hora del puntero. El campeonato había perdido un aspirante, el título sólo podía ser de Espinosa o de Aventín.

De Arzave peleando por los primeros puestos.

En la largada de la segunda etapa, el "Puma" lo pasó al "Colo" y comenzó a escaparse hasta descontarle 56 segundos. Pero la niebla entre General Acha y Santa Rosa redujo la marcha y la diferencia cayó a 11 segundos. La suerte estaba echada. La resistencia del Chevrolet, el arma que le había permitido capturar tantos puntos, había resultado decisiva.

Solo 12 autos llegaron a Pehuajó. Aventín ganó la etapa a 230,781 km/h. Pero Espinosa había tardado apenas 29s7 más que su rival en recorrer los 921.5 kilómetros del retorno. La clasificación general mostraba un poco menos de dos minutos de diferencia entre el ganador y el segundo. Espinosa ganaba el Gran Premio y era el campeón: 219 puntos contra 180 de Aventín.

Por su parte, Ricardo De Arzave (4° en la segunda etapa), quien completó seis minutos más tarde que el "Colo", ocupó el tercer lugar de la general que lo hizo subir por primera vez a un podio de TC.

De Arzave y su copiloto Rubén Gaitán.

Después de este Gran Premio, Espinosa nunca más volvió a ganar, pese a que corrió otras 50 carreras hasta 1990, cuando largó el volante.

También fue el cuarto campeón de TC en consagrarse con Chevrolet (la marca no lograba el título desde 1968), pero a la temporada siguiente se vio obligado a pasarse a Ford siguiendo el deseo del sponsor, Alegre Pavimentos, propiedad de Antonio Alegre, el mismo que cuatro años después alcanzaría la presidencia de Boca.

El Ford Falcón blanco y negro N° 1 no rindió tanto como la "Chevy": abandonó la mitad de las 13 carreras del torneo 80/81 (que tuvo como campeón a Antonio Aventín), en el que apenas si logró un segundo lugar en Coronel Pringles.

En tanto, De Arzave terminó esa temporada 79/80 en el sexto lugar, pero al certamen siguiente 80/81 lució el Nro. 5 al no renovar la licencia Héctor Luis Gradassi. Precisamente, en esta temporada comenzó con un segundo lugar en La Plata y dos tercer puesto en Tandil y Buenos Aires, como mejores resultados en ese certamen que salió campeón "Tony" Aventín y de su trayectoria en el TC.

Su andar en 1982 fue regular y al año siguiente tuvo un mal comienzo con varios abandonos, sumados a desavenencias entre las partes: piloto-peña. Esto último, hizo que Ricardo De Arzave dejara la Autopeña Ciudad de Azul (volviendo Oscar "Cacho" Franco a la butaca del Torino), pero siguió ligado al TC arriba de una Dodge, marca que no le trajo podios y con la que corrió hasta el 20 de diciembre de 1987, carrera que se llevó a cabo en Tandil, donde decidió retirarse de la máxima categoría del automovilismo argentino.

(Con información de El Gráfico e Historia TC).

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