"El pádel para mí es todo"

Con esta categórica frase, Eduardo García, el "Peluquero", refleja lo que significa para él este deporte. Con el correr de los años, casi cuatro décadas, fue pasando por los distintos momentos de la actividad: el furor en sus comienzos, la caída abrupta y el resurgir en los últimos años de esta disciplina.

Se podría decir que el pádel fue un amor a primera vista para Eduardo García, porque desde que entró en esos 200 metros cuadrados que tiene la cancha, ese recinto se convirtió junto a su casa y su peluquería, en unos de los lugares más importantes de su vida. Y el amor que tiene sobre este deporte se refleja que en estos casi 40 años que está jugando, porque el "Peluquero" vivió y superó todos los momentos que le tocó vivir a esta actividad: desde el furor en los comienzos, la caída, casi hasta desaparecer, y el resurgir en los últimos años, donde se estabilizó en una buena cantidad de jugadores.

EL TIEMPO convocó a este deportista para conocer un poco más sobre su vida, pero fue inevitable terminar cayendo en su deporte, al que catalogó como que "el pádel para mí es todo" y ante esa frase es imposible de desviar la charla hacía otro tema.

En una extensa nota, el "Pelu" se dio a conocer, para él que nunca lo vio dentro de una cancha, el entrevistado dejó varias frases: "soy polvorita", "uso mucho la picardía del juego y para ganar" porque "soy un mal perdedor" aunque "acepto cuando me ganan bien".

- ¿Dónde naciste y cómo fue tu infancia?

- Nací en Olavarría, pero al año me fui a vivir a Tapalqué y ahí estuve hasta los 16, que volví a Olavarría y de allí me vine a Azul, que fue cuando me casé. Fue una infancia muy linda, ya que la vida de Tapalqué es muy distinta a lo que es en ciudades grandes. Allá nos conocíamos todos, nos divertíamos de otra manera, nada que ver a lo que es ahora.

- ¿A qué te gustaba jugar cuando eras chico?

- Jugábamos mucho al fútbol, a las bolitas, a las figuritas, a la escondida y a los cowboys y pasábamos mucho tiempo jugando en la calle. A los 12 años comencé a correr en bicicletas, siempre me gustó hacer deportes y ese fue el primero que practiqué.

Me acuerdo que me entrenaba Tiseira, que me llevaba a una pista de tierra y ahí era donde pedaleaba para después correr.

También durante un año jugué al fútbol en Atlético Tapalqué, eso fue antes de que me vaya a vivir a Olavarría. En ese campeonato me acuerdo que veníamos a jugar a Azul y, además, a eso le sumaba el ciclismo, pero no tenía problemas con el entrenamiento porque a esa edad uno puede hacer de todo.

- ¿Cuándo te fuiste a Olavarría seguiste practicando deportes?

- En los primeros tiempos dejé, no hacía nada y empecé a trabajar como albañil. Ahí con el marido de mi mamá, que era peluquero, aprendí la profesión. Luego de un tiempo, cuando recién arrancó, empecé a jugar al pádel.

- ¿Cómo llegaste a vivir acá a Azul?

- En una salida con mis amigos de Olavarría nos fuimos a bailar a Tapalqué y allí conocí a la que ahora es mi señora, que es de allá, y después de un tiempo nos vinimos a vivir acá a Azul.

- ¿Cuándo llegaste a vivir Azul seguiste jugando al pádel?

Si, una vez que estuve acá me metí de lleno en el pádel. Jugaba en el Quincho, ahí lo hemos hecho hasta lloviendo, porque en un momento era al aire libre y esta cancha estaba donde vos te ponías a tomar algo.

En esa época se jugaba a cualquier hora, porque había mucha gente que jugaba, entonces era difícil conseguir un turno en los horarios típicos (20 o 21). Estaban las canchas como Oasis, El Galpón o Gimeno, después se iban agregar lo de "Tito" Ripa y lo de Laridad. Podías tener un turno a la 1 de la tarde o de la mañana, pero lo importante era jugar y jugar.

- ¿Cómo eran esos primeros pasos en el deporte y los torneos en esa época de furor?

- Si bien venía con un poco de experiencia en el deporte por haberlo jugado en Olavarría, con el correr del tiempo lo hacía con mayor entusiasmo y de esa manera me fui perfeccionando, empecé a mejorar y crecer en el juego. Pero la mejor etapa comenzó cuando entré en Pre veteranos (mayores de 30 años) y ahí jugué de compañero con Burgos, Laperne, Táccari, Abot y se disputaban muchos torneos.

- Pero de un momento a otro todo cambió con el pádel ¿Cómo viviste el tiempo en el que el deporte fue cayendo y perdiendo adeptos?

- Fue duro, se empezaron a vender las canchas y a cerrar los distintos complejos. Sólo habían quedado Lavalle y el Quincho. A pesar de haber pocas canchas siempre había lugar para jugar porque muy poca gente lo jugaba.

"Jugué casi 40 años y nunca tuve una lesión de rodilla o codo"

- ¿Por qué crees que se vino abajo el pádel?

- Todo empezó cuando comenzaron hablar del tema de las lesiones y por el piso donde se juega te hacía mal a las articulaciones. Jugué casi 40 años y nunca tuve una lesión de rodilla o codo. El problema es que la gente juega al pádel y por ahí no tienen una buena zapatilla, para que no se te mueva el pie cuando giras, y sobre todo cuidándose el peso, porque si jugás con sobrepeso exigís mucho a las rodillas y los tobillos.

Otro error que cometen casi todos es que cuando van a jugar no hacen una entrada de calor y un estiramiento. Eso lo aprendí de ver a gente que juega mucho y que te enseña.

Cuando no había torneos acá siempre me iba a jugar a Olavarría. Fui durante mucho tiempo, aunque también iba a otras ciudades, pero a la ciudad vecina iba más seguido porque me quedaba cerca y tenía mis familiares.

- ¿Tu entrenamiento eran sólo en turnos o también salías a correr para rendir mejor en una cancha?

- Deporte que hacía, yo me entrenaba. El que me conoce sabe que a las 6 de la mañana salgo a correr, pero no lo hago especialmente porque juego al pádel sino porque siempre me gustó hacer deporte, es mi forma de vida. Entonces físicamente siempre estuve bien y por ahí no tengo los golpes o la técnica que tienen algunos, pero estar bien físicamente me ayudó y mucho.

Además, sacaba pequeñas ventajas cuando iba a los torneos que se jugaban en otras ciudades. Por ejemplo, no tomaba cerveza, porque había jugadores que se tomaban varias antes de jugar o que trasnochaban. Yo eso no lo hacía, si iba a jugar un torneo iba a jugarlo, me acostaba a las 10 de la noche, y otra gente va a divertirse, además de jugar y se acostaba tarde, esas pequeñas cosas te favorecen en los torneos.

- En los turnos que hacías durante la semana ¿Eran para divertirte o lo tomabas como un partido?

-En los turnos muchas veces se jugaba por plata, por ahí el que perdía tenía que pagar la cancha y la cerveza o la gaseosa al terminar de jugar, entonces eso hacía que fuera más lindos los turnos, porque había un incentivo y todo era más serio, como si fuera un torneo.

"Con Daniel Pérez Guedes ganamos todos" 

- ¿Cómo empezaste a jugar Provinciales y Nacionales?

- En los torneos provinciales y nacionales de Veteranos, comencé a jugar con Etcheto, pero después lo hice con Daniel Pérez Guedes, con quién me complementaba muy bien y estuvimos jugando 18 años juntos, pero hace un año que dejamos de hacerlo. Con él ganamos todos, fuimos campeones Provinciales, Nacionales y ganamos en Brasil, representando a la Argentina.

- ¿Para vos cual era más lindo jugar un Provincial o un Nacional?

- Los nacionales son los más lindos que hay porque jugás con gente de todo el país y que no tenés ni idea de cómo es su juego. En los Provinciales somos casi siempre los mismos y terminás sabiendo como juega cada uno, pero en el Nacional te toca un correntino que no sabés nada y además que te juegan en lugares abiertos, que te la tiran para arriba y no las ves, perdés todas las referencias que tenés de jugar bajo techo como hacemos acá.

En una oportunidad fuimos a Córdoba con el "Negro" y se jugaba en cancha abierta. En el primer partido nos mataron, no le podíamos ni pegar a la pelota. El segundo lo ganamos porque los ganamos y luego de eso nos fuimos acostumbrando y terminamos quedándonos con el torneo.

¿Para ir a jugar esos torneos como hacían con los entrenamientos?

-Nos íbamos al club de Remo, que tenía la cancha abierta o pedíamos permiso a la Policía y practicábamos en canchas abiertas, eso era algo que otros jugadores no hacían y ahí nosotros sacábamos ventaja.

"Soy una porquería dentro de una cancha"

- Para muchos sos el mejor jugador que juega en Azul ¿Vos lo sentís así o es lo que piensan los demás?

-No sé, lo que sí sé que yo me adapto y juego con cualquiera. Cuando me ganan me vuelven loco porque saben que no me gusta perder y muchas veces me buscan para sacarme del partido porque soy "polvorita" pero últimamente he cambiado un poco.

- Por ser polvorita, ¿te has peleado en una cancha?

- Si me he peleado muchas veces y he pedido perdón. He hecho muchas cosas dentro de una cancha, pero siempre dentro del reglamento y con la picardía que tiene que tener un jugador. Si vos estás en la red y yo tengo que ganar el punto te la tiro a la panza, por ahí por no pegarte pierdo el tanto y pierdo el torneo, que es lo que quiero ganar. Hay gente que no lo entiende y los que hablan de afuera, que hacen que todo fuera peor.

En el pádel tendría que haber un árbitro como cuando se juegan los torneos puntuables y así te evitás un montón de discusiones. Hay muchas picardías en el juego, como puede ser que la pelota te roce y no decís nada o sacar del medio.

Si alguien está jugando muy bien y veo que saca pisando la línea se lo digo, aunque eso lo hacen todo, pero por ahí por eso lo saco del partido y por hacer eso te toman de que sos busca. Yo juego mucho con el reglamento porque lo tengo en la cabeza.

No me gusta perder, ese es un defecto que tengo y muchas veces mi señora y mi hijo me han frenado. Pero no me gusta perder, pero cuando pierdo lo acepto, aunque me caliento. Eso sí se reconocer cuando me ganan bien y me cagan a pelotazos.

Hubo en partidos que me he puesto hablar y sobre todo cuando me tiran muchos globos, algo que a mí no me gusta, y entonces te puedo llegar a decir que sos un cumpleaños porque sos puro globo, pero lo hago porque me molesta que me tiren puro globo, pero cuando me ganan lo reconozco porque hay gente que juega mucho más que uno o tienen ese día que juegan mejor.

- ¿Cómo te ponés al perder un partido que tenías una buena ventaja?

- Me caliento mucho, y en el pádel -como en varios deportes- tenés que saber cerrar los partidos, porque podés jugar todo el partido muy bien y no pudiste hacer el último punto y te pasan la guadaña.

Soy una porquería dentro de una cancha. Porque si estoy en un partido y vos no me tiras la pelota, te digo que sos muy cagón por no jugarme, pero eso es para ver si me la empieza a tirar, porque lo que está haciendo está dentro del reglamento. Si tengo que hacer lo mismo de jugar para un solo lado lo hago, porque así es el juego.

"Entre las mujeres la mejor fue María Eugenia Neira" 

- ¿Quién fue el mejor jugador de Azul para vos?

Uno puede ser Darío Bruno, lo que jugaba el "Negro" era un fenómeno y calculo que era uno de los mejores de Azul. También Maximiliano Fernández que era un gran jugador. Otro David Isasmendiz era un tipo muy inteligente y muy bicho para jugar. Entre ellos están los mejor que vi, aunque hubo grandes jugadores como Mauro Viazzi o el "Conejo" Pinasco.

A mi David Isasmendiz me enseñó mucho y el también entrenó a mi hijo, porque era un tipo que enseñaba muy bien.

Entre las mujeres la mejor que hubo en Azul fue María Eugenia Neira, "Mariú" jugó profesional. Ella dejó de jugar un tiempo y hará cosa de 8 o 9 meses la llame un día y le agarre una locura y empezó a jugar conmigo y llegamos a jugar antes de la pandemia con gente que le pega muy fuerte y verla jugar era un placer porque tiene una técnica muy buena.

- ¿Cómo hacés para enfrentarte con personas que tienen mayor potencia?

- En el pádel es mucho la muñeca, la ubicación y por ahí un tipo grande de edad no tiene mucho físico, pero si tiene muchas mañas y hay que jugar mucho con la cabeza y no con los golpes, porque si sabés que el de enfrente le pega fuerte no le levantas nunca la pelota.

"No hay envidia con Olavarría"

- ¿Por qué Azul no puede tener las categorías Primera o Segunda como Olavarría?

- Lo que pasa que Olavarría tiene un padrón de 1000 jugadores y acá hay 100, ahí está la gran diferencia. Ellos tienen un muy buen semillero porque hay muchos chicos que juegan al tenis o a la paleta. Acá eso no lo tenemos. Pero después en nivel estamos muy parejos porque hubo muy buenos jugadores de Azul que iban allá y ganaban los torneos.

- ¿Por qué no tenemos ese semillero?

- Cuando estuve en la Asociación, te estoy hablando de hace 10 años más o menos, teníamos un semillero lindo con jugadores como Silvio Vargas, mi hijo y Grosman, pero ¿qué pasa con los chicos? te juegan desde los 12 a los 16, porque está el final de la escuela. A eso le tenés que sumar que el pádel es un deporte caro, porque una paleta te vale cerca 10000 pesos y por ahí la rompés cuando le pegaste contra el alambre. Además, un par de zapatillas vale 5000 pesos, sumá el turno de la cancha y a veces el padre no puede darle tanto. Otro gasto que le tenés que agregar es el viaje cuando participás de algún torneo fuera de la ciudad.

Te diría que no hay envidia con Olavarría, tenemos muy buenos jugadores como ellos. Ahora tienen a Federico Chingotto (que juega en el World Pádel Tour), pero acá tenés un jugador como Maximiliano Fernández que, si bien siempre se dedicó al pádel, es un chico que, si hubiera tenido el apoyo necesario con sponsors, podría haber llegado a un nivel cercano al del olavarriense.

- ¿Cómo está ahora el semillero de Azul?

- De los más jóvenes ahora está Laureano Daddona, un chico que tiene muchas condiciones, y Joaquín Bastos que los padres están haciendo bien las cosas al llevarlo con gente responsable del pádel, pero lamentablemente no llegaron a juntar dinero para que pueda representar a la Argentina en España.

- Entre Olavarría y Tandil ¿Quién tiene mejor nivel?

- Tandil tiene muy buen nivel, en los últimos cinco o seis años ha crecido mucho. Pero Olavarría tiene muy buenos jugadores, por más que en los últimos años hubo muchos chicos que han dejado de jugar.

"Estoy desesperado por jugar"

- ¿Cómo estás viviendo este tiempo pandemia sin jugar?

- Estoy desesperado por jugar y estoy esperando que den la autorización porque este es un deporte que es imposible que estés cerca, porque son 200 metros cuadrados donde hay cuatro personas, y aplicando todos los protocolos podés jugar tranquilamente.

A veces no entendés como no se puede jugar al pádel y ves gente amontonada en otros lados. Es una pena que no podemos jugar al pádel o al tenis.

- ¿Antes de este parate, estuviste compitiendo?

- Si, el año pasado fui a jugar Provinciales, tuve la suerte de ganar en Olavarría donde jugué con un chico de Chascomús. Fuimos al nacional de Mar del Plata, donde perdí la final; fueron muy buenos los resultados. Jugar, jugamos siempre.

- ¿Cómo ves el cambio de piso en el pádel?

- El piso siempre fue de cemento y ahora es de alfombra con arena y hacé de cuenta que empezás a jugar de nuevo al pádel, porque la pelota te pica menos. Es mejor para las piernas y el físico. En Oasis hubo una cancha así, pero la sacaron porque no prendió mucho, pero ahora volvió a ser furor y en Mar del Plata, Tandil y Olavarría alfombraron casi todo. El juego se hace más lento.

- ¿Qué significa el pádel para vos?

- El pádel para mí es todo, con este deporte pude conseguir muchas cosas: gané muchos campeonatos, conocí gente buena y gente mala, dirigentes buenos y dirigentes malos, y como ellos me pudieron conocer a mí, pero por suerte he cosechado muchos amigos y eso es lo más importante de todos y me llaman de todos lados. También me dio la satisfacción de ver a mi hijo salir campeón Provincial y Nacional en Menores.

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