El primer equipo chico campeón

A 53 años de la primera gesta de Estudiantes de La Plata, el delantero Marcos Conigliaro calificó de "hermosos" los seis días que fueron rubricados con la conquista del Torneo Metropolitano y ponderó la sabiduría del entrenador Osvaldo Zubeldía: "Un fenómeno".

El domingo 6 de agosto de 1967 en el Viejo Gasómetro de San Lorenzo, en el barrio porteño de Boedo, el club platense se constituyó en el primero no denominado grande en obtener una competencia regular al aplastar por 3-0 al Racing de Juan José Pizzuti que ese mismo año ganaría la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental.

Largo había sido el recorrido de un Estudiantes que contra cualquier pronóstico se había metido en las semifinales gracias a una victoria de 3-0 frente a su clásico rival, Gimnasia.

"El domingo anterior había llovido y se jugó el lunes 1 de agosto en nuestra cancha... pero 48 horas después nos tocó un gran Platense que dirigía Ángel Labruna", recordó Conigliaro.

"En la Bombonera arrancamos bien, con un gol mío, pero ellos se pusieron 3-1 y además tuvimos la mala suerte de que se lesionara Henry Barale. Y como en esos tiempos no había cambios, nos quedamos con diez jugadores. Desde la línea escuchaba claritas las órdenes de Labruna: vamos a hacerles 6 o 7, decía", evocó Conigliaro.

Gabriel Mario Flores, el Bambi, arquero suplente de Estudiantes, respaldó la evocación de su compañero Conigliaro y añadió una referencia: "Cuando terminó el primer tiempo y todos íbamos a los vestuarios escuchamos a Labruna decirle a un auxiliar que programara piletas de inmersión, baños turcos de recuperación, porque ya tenían que pensar en la final del domingo".

A comienzos del segundo tiempo se produjo una jugada fundamental: Carlos Bulla quedó mano a mano con Alberto Poletti y cuando el 4-1 parecía un hecho asomó Pachamé de forma providencial: "Llegué tan con lo justo, en diagonal, que me golpee, choqué el hombro contra el palo. Dolorido y lastimado, me agarré del palo, atiné a parar la pelota y darle fuerte al córner".

El insospechado pase a la final empezó en la jugada siguiente y así lo recuerda Conigliaro: "De la salvada pasamos al 3-2 que hizo Juan Verón de palomita, a los pocos minutos habilité a Carlos Bilardo por arriba y empató con un zurdazo de sobrepique y después vino el penal que cometió Hurt y convirtió Madero".

Esa jugada, la del penal que redundó en el 4-3 para Estudiantes goza hasta hoy mismo de categoría de leyenda: ¿qué le habría dicho Bilardo a Hurt cuando se acercó a tapar la salida del arquero y éste le propinó un puntapié?

Nunca se supo qué irritó tanto a Hurt pero el 4-3 cambió la historia del vencedor y del vencido: Platense jamás recuperó el nivel superlativo que había alcanzado y en cambio tres días después Estudiantes ganaría el primero de seis títulos: el Metropolitano, tres Libertadores, una Intercontinental y una Interamericana.

"Contra Platense habíamos dejado hasta la última gota de sudor, pero la motivación y el convencimiento eran tan grandes que estábamos seguros de que le ganaríamos y seríamos campeones", señaló Conigliaro, mientras que Pachamé hizo notar la curiosidad de que en la final jugó como marcador de punta: "Me tocó marcar al Toro Raffo y me fue bastante bien".

A decir del Bambi Flores, la desdicha de la lesión que había sufrido Barale en la Bombonera terminó por resolver un problema grande que tenía Zubeldía: "En Pachamé y Madero don Osvaldo tenía dos muy buenos números 5 y entonces alternaba, cuando jugaba uno el otro quedaba afuera. Desde la lesión de Henry después de la final con Racing pasó a Raúl a la cueva y ahí se quedó".

La tarde de la que hoy se cumplen 53 años, Estudiantes devino campeón del primer Torneo Metropolitano con Alberto Poletti, Alberto Aguirre Suárez y Carlos Pachamé; Oscar Malbernat, Raúl Madero y Hugo Spadaro; Felipe Ribaudo, Carlos Bilardo, Marcos Conigliaro, Juan Miguel Echecopar y Juan Ramón Verón.

Los goles que redundaron en la conquista del título fueron anotados por Madero, de tiro libre a poco de comenzar la segunda etapa, Verón y Ribaudo, en un plantel del también integraron Gabriel Flores, Eduardo Luján Manera, Eduardo Flores, Rubén Bedogni, Hugo Mateos y Luis Zibecchi.

Además de expresar su encendida admiración por Zubeldía ("un fenómeno, un adelantado, un revolucionario"), Conigliaro destacó una premonición compartida: "A comienzos de ese año River empezó gestiones por mi pase. Hablé del tema con Osvaldo y él me dijo que entendía perfectamente la situación, pero que lo pensara bien, porque en River iba a ganar más dinero pero en Estudiantes sería campeón. Y así fue".

Si para Conigliaro aquellos seis días de tres triunfos y una vuelta olímpica fueron "hermosos", para el Bambi Flores "todo fue un sueño, increíble, piensen que yo tenía 18 años, edad de Quinta, y además de ser campeones a los pocos días nos fuimos de gira. Primera gira de Estudiantes a Europa. Mis profesores del Colegio Nacional conocían Europa por fotos y libros y yo andaba por allá".

(Télam/DIB)

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