Matías Almeyda, íntimo: cómo superó la depresión, la transformación de River "en el Barcelona" y su intención de participar en política

El director técnico de San José Earthquakes develó cómo ayuda al resto de los futbolistas a salir de sus problemas personales y pidió por un "contrato de por vida" para Marcelo Gallardo en River.

"Y pero qué querés, si lo único que saben hacer es patear una pelotita". Con esa frase se suele catalogar o minimizar a los futbolistas cuando opinan o quieren incursionar en algo distinto a tener un balón pegado a sus pies. Se los encasilla. Pareciera que para lo único que sirven es para demostrar su talento dentro de una cancha, en una entrevista que le brindó al periodista Juan Franco Gagliardi de Infobae.

Pocos piensan en la persona, en el famoso día después.

La carrera de los futbolistas es corta, ya que llegan a su punto final cuando aún son jóvenes para la vida. Les quedan muchos años por delante y un mar de dudas e incertidumbres los abruma a la hora de colgar los botines.

Hablar de los problemas personales dentro del fútbol es tabú, pareciera que quienes lo hacen quedan "marcados". Uno de los pocos que se animó a poner el tema en agenda y "combatir el sistema desde adentro" fue Matías Almeyda, actual entrenador de San José Earthquakes de la MLS.

"Solo te enseñan a jugar al fútbol, pocos están en el detalle de cuando un jugador está por terminar su carrera. Yo me hice entrenador por muchos motivos, pero uno fue ese. El jugador es un ser humano que siente, que llora, que tiene problemas personales... Es como una persona cualquiera", aseguró en diálogo con Infobae el oriundo de Azul, quien tras descender con River a la B Nacional inmediatamente tomó la decisión de calzarse el buzo de DT.

A la distancia, el ex Parma y Lazio sostiene que enroscarse tanto en pensar en cómo podía cambiar el sistema en vez de disfrutar del fútbol contribuyó para que decidiera retirarse de manera abrupta, pero que ahora "desde adentro, pero sin ser parte" trata de aportar su granito de arena.

Uno de sus problemas fue encerrarse y creerse omnipotente, cuando en realidad su cuerpo y su mente pedían ayuda a gritos: "Creo que la inmadurez, sumada a la preparación básica que tenía, hicieron que me encerrara en pensar que un ser humano todo lo puede. Hay gente especializada, hasta que lo entendí. Yo hacía un razonamiento: cómo un tipo puede solucionar el problema de 100 que van a su consultorio. Era una parte de ignorancia grande de mi parte, porque esa persona está preparada, estudia para ayudar a los que necesitan de ellos".

"En el fútbol te juzgan por todo, constantemente. Si haces una broma, si haces un chiste, si saliste, si lloraste, si cantaste, si no cantaste. Entonces eso espanta. Está el débil, que no quiere hacerse ver, que no quiere contar, y es ahí donde se perjudica, donde nos perjudicamos", agregó.

¿Cómo hace para combatir el sistema? Promoviendo el estudio dentro de sus planteles y apoyando la inclusión de psicólogos deportivos. "La educación es fundamental. Cuando estuve en Chivas, el jugador que no estudiaba, no jugaba. Llegué a tener 47 jugadores en la universidad, contando el plantel de Primera, Segunda y Sub 20. El dueño me apoyó. Por más que fuera el mejor jugador, si no estudiaba, no jugaba. Hay que prepararlos para el día de mañana, porque no sabemos cuánto dura la carrera de futbolista. Además ayuda a la interpretación. Un jugador que estudia tiene una mente que funciona desde otro lugar, y los ejercicios los capta más rápido. Hay un cerebro que está entrenado y otro que está estancado solamente en una pelota", explicó.

Un momento clave dentro de la vida de Almeyda fue ver un dibujo de su hija Sofía sobre cómo veía a la familia. Hizo a su madre como una reina, a sus hermanas como princesas y a su padre como un león viejo, enfermo y triste. "En ese momento no me daba cuenta de que estaba transmitiendo eso. Pasé un momento de tristeza grande, de depresión, pero lo pude superar gracias a los psicólogos, los amigos, mis hijas, mi familia. Queda en el tiempo oscuro que cualquier ser humano tiene, pero que yo hice público".

Según el ex Sevilla y Quilmes, "la gran mayoría de los futbolistas padecen momentos de depresión cuando deben retirarse". El entrenador sostiene que "el jugador se siente utilizado cuando ya no puede jugar más". "Queda triste, y desde ese lugar hay que ayudarlo. El teléfono suena, hasta que dejas de jugar. Ahí empiezan a pasar un montón de ratones por la cabeza, y si no estás bien preparado terminas mal", aseguró.

"Los jugadores son seres humanos, y muchas veces pasamos a manejarlos como si fuesen máquinas. Esa gente siente y tiene toda una vida por delante", mencionó Matías, quien afirmó que los dirigentes deberían involucrarse más para evitar estas cuestiones.

Almeyda cree que hacer visible su caso contribuyó para que otros abrieran los ojos o se animaran a dar un paso adelante para afrontar sus problemas personales. "Un montón de gente me llama actualmente para saber cómo hice, cómo salí. Cuando alguien tiene depresión está bueno que lo diga; porque sobre todo los que somos conocidos, podemos ayudar un montón a la gente para que no termine mal".

No es que soy un maestro, pero les cuento mi historia y cómo me apoyé en gente que sabía, en mi familia, en las cosas lindas de la vida, en buscar la felicidad, en cosas mínimas, pero que son muy grandes. Trato de darles mi punto de vista. A veces sirve escuchar a alguien que ya lo vivió, que ya lo pasó", aclaró.

El ganador de la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 también hace foco en cómo se lo subestima al futbolista: "En un momento se reían cuando Tevez decía 'very difficult', pero él terminó hablando inglés, italiano y portugués. Lo subestimaron. Teniendo en cuenta las pocas posibilidades que por lo que sabemos tuvo, como el 95 por ciento de nosotros, a Tevez se le abrió la mente evidentemente, es un triunfador de la vida. Estaban buscando que hablara perfecto, siempre buscan algo. Hay una cuestión de vida, hay resentimiento, hay envidia, celos... Todo esto hace que nos detengamos en detalles y no le damos el valor que tiene".

En diálogo con Infobae, Almeyda también reconoció que con el paso del tiempo comenzó a ganar terreno dentro de su cabeza la posibilidad de incursionar en la política. "Siempre digo que algún día intentaré ser intendente de mi ciudad, Azul, pero tengo que estudiar, me tengo que preparar; es difícil, pero es algo que pienso cada tanto. Me hago más grande y lo pienso. No sé cuánto tiempo dirigiré, no me pongo un plazo. Quizá sea como con el fútbol, que lo hice hasta que no fui más feliz y me fui. Ahí buscaré otras metas", lanzó.

"Mi partido sería no robar y respetar. Acá se perdió el respeto. Se roba y se miente. La gente se maneja con una hipocresía e ignorancia muy grande. No queremos que la gente aprenda", esbozó. Matías también dejó en claro que no tiene simpatía por ningún partido político: "No me detengo en ningún partido político porque en toda la historia todos han demostrado que han sido un desastre. Esa es la realidad".

Aunque remarcó que "la perfección no existe", ponderó la manera de vivir en los países escandinavos, algo que conoce de cerca, ya que tuvo un breve paso por el Lyn Oslo de Noruega en 2007. "Creo que es donde mejor se vive", afirmó.

"Lo que vivimos con mi familia ahí fue maravilloso. La gente puede tener dos trabajos. Es algo único. Tuvieron que cerrar cárceles porque no hay presos, ¡y acá cuántos tendrían que estar presos y están sueltos!", comentó.

Almeyda también aprovechó la oportunidad para enviarles un mensaje a los políticos argentinos y a los que desprecian la opinión de los futbolistas. "Después de lo que hacen y dicen, cualquiera puede opinar. Primero, pagamos los impuestos y somos libres de opinar. Estamos en democracia. No hay razón para no poder opinar. Cómo no vamos a poder dar una opinión, si ellos también hablan de fútbol", soltó, entre risas.

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