Carlos Pairetti: el mito cumple 85 años

Carlos Alberto Pairetti fue, sin duda, no sólo uno de los más grandes ídolos del Turismo Carretera que dio Arrecifes, la "Cuna de Campeones", sino un ícono del automovilismo argentino que llevó su carismática figura a Europa, Estados Unidos y hasta el cine, ya que protagonizó tres películas, una con su amigo, el inolvidable Roberto Sánchez, Sandro.

El mito que, por esto y mucho más, representa Pairetti, cumplió 85 años rodeado de sus afectos y recuerdos imborrables de su prolífica historia que afloran a diario.

Atrás quedaron sus "entradas a boxes" por temas de salud, como el ACV del 30 de agosto de 2018, del que salió con la misma fuerza y lucidez con que arriesgaba el "pellejo" a 320 km/h en Rafaela con un Fórmula Indy; y también ya superó el último "susto" de mediados de año por una "indigestión y deshidratación" que lo mantuvo en un "garage" de Pergamino.

Carlos Alberto Pairetti nació el 17 de octubre de 1935 en Estación Clusellas, a 100 kilómetros de la capital de Santa Fe, cerca de Rafaela, la ciudad que posee "El Templo de la Velocidad", uno de los autódromos más rápidos del mundo, y en el que Pairetti se dio el gusto de ganar las emblemáticas "500 Millas de Rafaela" en el 68 en Mecánica Argentina Fórmula 1, con un Destéfano Chevrolet.

Pero el derrotero del santafesino, afincado de pequeño en Arrecifes, ciudad que dicen corre "nafta" por las venas de sus habitantes por la "pasión fierrera", comenzó con su debut en el TC, el 25 de marzo de 1962, en la Vuelta de Pergamino, con una coupé Chevrolet de Néstor Marincovich, más conocido como "Sandokán", tío de otro referente y amigo de Pairetti, Carlos "Sandy" Marincovich.

El primer triunfo llegó el 18 de agosto en la Vuelta de Mar del Plata y el segundo fue en el Gran Premio Argentino, que unía nada menos que Mercedes con Arrecifes y que ganó ante el abandono de Carlos "Charly" Menditeguy, que era líder, a 17 kilómetros de la meta. Allí nació una de las anécdotas más jugosas del TC.

El acompañante de "Charly" era Agustín Linares (que con el premio por ganar pensaba comprarle la casa a su madre), quien ante la rotura de la Coupé Ford le preguntó al piloto: "¿Qué hacemos, Carlos?". Menditeguy se encendió un cigarrillo y respondió: "Saque nafta del tanque y tírela sobre esto. ¡Quémelo, Linares, quémelo!".

Lejos de detenerse en su afán por seguir creciendo, Pairetti fue autor de un hito en el automovilismo, dos años más tarde, el 6 de enero de 1965, cuando se impuso en la Vuelta de Carlos Paz con un Volvo 122 1.8 SB, el único triunfo en TC de un auto que no fuera de sus marcas tradicionales Chevrolet, Ford, Dodge y Torino.

Pairetti también corrió en la Fórmula 3 Europea, en 1966, en el equipo Automundo, con un Brabham Cosworth y asesoramiento del mismísimo Juan Manuel Fangio, y rápidamente fue protagonista excluyente: fue a fondo en las carreras que participó.

El 4 de septiembre en Monza, en la Curva de Lesmo, Pairetti entró a fondo para tomar la punta, pero terminó colgado del guard-rail: "Parecía un tren sobre la vía y aterricé en medio de la pista", contó más tarde. El suizo Clay Regazzoni, involucrado en el desparramo, compartió la ambulancia, lo insultó a Pairetti en todos los idiomas, y ahí nació el apodo de "Il Matto" (el loco).

"Estoy cansado que de me ganen los Torino", dijo Pairetti a comienzos de 1968 y encaró la temporada del TC con el histórico "Barracuda" Chevrolet. No se amedrentó por los accidentes del Prototipo Ford que provocó primero graves quemaduras en Atilio Viale del Carril en el autódromo hoy Oscar y Juan Gálvez, y después la muerte del cordobés Oscar Cabalén en San Nicolás.

"Tuvimos que armar el 'Trueno Naranja' para ganarle a los Torino", dijo, y así lo hizo con la gente de la Comisión de Concesionarios General Motors. Armaron el auto con la base de los prototipos Ford, que diseñó Horacio Steven, con motor Chevrolet, y ganó cuatro carreras, además de otra con el Barracuda, que le permitieron no sólo derrotar a los autos de Oreste Berta, sino consagrarse campeón.

Siguieron la Liebre III-Chevrolet (El Nova Naranja), el Falcon oficial de su único triunfo en el incipiente TC 3 litros, el Mc Laren F100 de Sport Prototipo y la Coupé Dodge 1.500 1.8 que ganó en TC y que sería la base del TC2000.

En 1970 fue a correr las históricas 500 Millas de Indianápolis de Estados Unidos, con apoyo del entonces dueño de Canal 9, Alejandro Romay, y alquiló un Watson-Offenhauser. No pudo clasificar entre los 33 pilotos que largaron la carrera, pero después corrió en las 300 de Indy que se hicieron en Rafaela, en el 71, en una carrera histórica.

En 1970 Pairetti participó en la película "Siempre te amaré" como doble de riesgo de Sandro, quien interpretó a un piloto. "El Gitano" se enganchó mucho, le gustaba la velocidad y hasta llegó a manejar el auto de carrera, un sport prototipo y lo terminó volcando en el Autódromo Oscar Cabalén de Alta Gracia.

"Me hice muy amigo de Sandro y él me dio tanta manija que me terminé enganchando con la actuación y fue culpa suya", admitió Pairetti entre sus recuerdos más preciados.

El director de su primer film, Leo Fleider, le ofreció hacer "Piloto de pruebas", en el que hizo de sí mismo, y también dobló al actor Ricardo Bauleo, quien era su hermano en la película.

De las temporadas internacionales, según recordó Pairetti, el mejor auto que manejó fue una Ferrari 512 S con la que corrió en los 1.000 km de la ciudad de Buenos Aires en 1971. Compartió la conducción con el español José María Juncadella, y culminaron quintos. "A la chicana de Ascari se llegaba a 312 km/h", contó "Il Matto": la velocidad era una locura para la época.

Pairetti y su coterráneo y referente de la "Cuna de Campeones", Rubén Luis Di Palma, fueron los únicos en la historia del TC que ganaron con las cuatro marcas tradicionales, Chevrolet, Ford, Dodge y Torino. Otro dato para la construcción del mito.

(Télam/DIB)

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