José Magarzo, un crack único e irrepetible

Fue el modelo de una especie en extinción: el enganche o número diez. Un talentoso, inteligente, creador y goleador. En su visita por Azul, el "Negro" pasó por EL TIEMPO para recordar su paso por el fútbol local.

La sola mención de su apodo "El Negro", para los memoriosos futboleros, el primer apellido que se le viene es el de José Magarzo, ex de Athletic y Piazza, donde en ambos clubes hizo historia. Por eso, son pocas las figuras que pueden ufanarse de ello.

Magarzo nació en Buenos Aires el 21 de diciembre de 1950 y 27 años después su apellido se hizo conocido en la ciudad, como así también fuera de ella. El "Negro" fue un jugador que en la actualidad no abundan, porque fue el modelo de una especie en extinción: el enganche o número diez. Un crack deslumbrante, talentoso, inteligente, organizador con panorama y sobre todo goleador. Para el vocabulario aggiornado de estos tiempos, "alguien que entendía el juego".

El ex enganche del "Canalla" y de la Villa" se encontró con EL TIEMPO y compartió los recuerdos del fútbol local, anécdotas junto con otras personalidades deportivas y de su amor por Azul, a donde año a año regresa para visitar a sus amigos.

-¿Cómo estás pasando la cuarentena?

-Gracias a Dios bien y el aislamiento me tocó en Temperley, partido de Lomas de Zamora, donde vivo actualmente y sigo trabajando de albañil, haciendo refacciones en general.

-¿Qué relación tenés actualmente con el fútbol?

-Estuve dirigiendo Papi fútbol en el Club Gimnasia y Esgrima de Lomas, como así también fui colaborador de los clubes del Sur de Buenos Aires, a donde llevaba jugadores para probarse. En ese sentido pasaron por la escuelita y luego los llevé a Banfield y Lanús a Javier Sanguinetti y Lautaro Acosta, respectivamente, entre otros futbolista.

-Antes de llegar a Azul ¿Cómo fueron tus inicios en este deporte?

-Llegué hasta la tercera de Independiente porque justo estando en esa categoría me tocó ir a la colimba y cuando me dieron la baja, el "Rojo" ya me había dejado libre. De allí, me sumé a Los Andes, donde jugué 9 partidos en la vieja Primera B. Fueron pocos encuentros porque los dirigentes del Milrayitas dejaron de pagar, así que le tuve que hacer juicio, por lo que al año siguiente no pude jugar porque jugador que estaba en conflicto con un club debía pasar dos años sin jugar. Entonces durante ese tiempo tuve que trabajar de albañil junto con mi viejo, pero un día me invitaron a jugar un partido amistoso contra un conjunto compuesto por trabajadores de una fábrica. Allí me vio Beltrán, ex jugador de Lanús (integró "Los Globetrotters") y me dijo: ‘¿¡Qué hacés acá!? Usted tiene que estar jugando en Primera, ahora lo voy a llevar a jugar con los veteranos de Lanús'. Realicé varias giras con este equipo y en uno de esos encuentros me vio el "Tanque" (Alfredo Hugo Rojas), quien terminó siendo mi representante, a pesar que en ese tiempo, ese oficio no lo llamaban así.

-¿A dónde te llevó Rojas, el ex Boca y River?

-Por suerte, el juicio con Los Andes se terminó a mediados de 1973 y pude cobrar. Con el pase en mi poder, Rojas me llevó a Junín, donde firmé para Rivadavia, equipo que jugaba la liga local. En 1975 volví a los veteranos del "Granate" y otro de los integrantes de ese plantel me llevó a Brown de Adrogué que estaba en Primera C. En mi primer año en este club salimos tercero y fui llamado a integrar la Selección de la "C". Al siguiente año empecé a tener problemas con las lesiones (desgarro, fisura en un pie, etc.) y una en enfermedad, que fue tras bañarme con agua muy fría. Tuve pleura y me llevó como cuatro meses recuperarme, prácticamente el año perdido y Brown descendió a la "D", categoría que no quería jugar. Como ellos tenían el 50 por ciento de mi pase, tuve que abonar esa parte para salir de ese club y fue el ‘Tanque' Rojas que me trajo a Athletic, en donde fiché para jugar el segundo torneo.

-Antes de hablar del ‘Canalla' ¿Qué te faltó para triunfar en el fútbol grande?

-El castigo grande que tuve fue la colimba y en eso tuvo un error mi padre. Justo estaba en la tercera de Independiente y en una gira por el Sur, le había sacado el puesto a (Víctor Hugo) Palomba, que luego jugó en Primera. A la vuelta al barrio (por Temperley) llegué contento y en pocos días jugábamos contra Rosario Central por el campeonato. Cuando regreso a casa, mi vieja me dijo: ‘Te tengo una mala noticia'. Ahí me dio la carta que me notificaba que me tenía presentar a la colimba y era en la misma fecha que tenía que viajar a Rosario. Con la nota en mano fui a hasta la sede, donde un dirigente me confirmó que había un coronel hincha del "Rojo" que le iba a solucionar ese tema. Sin embargo, la noticia aún no lo sabía mi padre, a quien aún no lo había visto tras la vuelta de la gira. Cuando hablo con mi papá le cuento de que me habían solucionado lo del servicio militar y se me enojó porque él en su casa no quería ‘desertores', porque tenía que respetar la carta que había llegado a mi casa. Entonces, terminé presentándome en La Plata y de ahí me mandaron a Río Gallegos, Santa Cruz, donde pude despuntar el vicio tras jugar en Boxing.

De Athletic a jugar la Copa Libertadores 

-¿Cuándo llegaste a Azul Athletic, en qué puesto jugaste?

-Yo siempre jugué de 10 en todos lados, salvo en Independiente que jugaba de 5.

-La gente de Azul te recuerda mucho ¿Cuántos años jugaste en el fútbol local?

-Acá jugué el torneo local desde mediados del 1977 hasta 1978. Al año siguiente, por contactos de Rojas, me incorporé a un equipo de Venezuela que participó en la Copa Libertadores y compartimos zona con los chilenos O´Higgins y Palestino. Finalmente quedamos afuera y los dirigentes, junto a otros compañeros argentinos, nos dejaron libres, por lo que volvimos a Argentina. Al regresar, me probé en Banfield y quedé, pero al arreglar el sueldo los dirigentes del "Taladro" me pagaban en un mes lo que ganaba por jugar solo un encuentro en Azul, aunque pierda o empate, pagaban un monto importante. Es decir que los equipos azuleños como Athletic o Alumni Azuleño pagaban mejor que los equipos de Primera B y pienso que también mejor que algunos de los de Primera División. Por eso regresé a Athletic a mediados 1979, casi al final del torneo y continué hasta 1980. Luego vestí la casaca de Piazza dos años seguidos y de allí pasé a jugar en Ferro de Tandil, donde jugué todo el ´83. De allí, regresé a la liga azuleña para jugar otra vez en el "Canalla" y en la "Villa", donde me retiré tras quedar afuera del Torneo Regional a mediados de los '80.

-¿Cuál fue tu primera vuelta olímpica en la Liga azuleña?

-Mí primer título llegó en 1979, pero en mí primer año podríamos haber salido campeones, teníamos un equipazo.

-¿Tu mejor partido?

-El primer partido que fue mi presentación en Tapalqué contra Atlético. Le ganamos y yo hice dos goles ese día. También hubo otro contra Boca en 1978, pero para llegar a ese encuentro te tengo que entrar en contexto.

-Decime ¿Qué pasó?

-Ese año, Athletic iba a jugar con los jugadores locales porque querían hacer trabajos en la sede y en la cancha, entonces iban a poner la plata ahí. Justamente, tras malos resultados, primero el "Tanque" fue el nexo para traer a (Juan Carlos) Sarnari (ex River e Independiente de Medellin de Colombia, etc.) al "Canalla", donde con los dirigentes arregló su parte (monto). Luego llamaron al paraguayo (Alfredo Omar) Alcaraz y después preguntaron por mí, pero yo estaba por volver a Rivadavia, entonces lo llamé al "Tanque" y le pregunté qué hacía y me dijo que vaya, porque el ex Boca es muy amigo de "Pelusa" Layús, que en ese tiempo era el presidente. Cuando llego a Azul hablé con un par de dirigentes y de lo que quería ganar, no me lo querían pagar, entonces no había problema, me tomaba el micro y me iba a Junín. Lo mío era muy simple, me tenían que pagar los viáticos, la comida, el hotel y cuatro pares de botines por año, más 15 millones por campeonato y 300 millones de prima. El dirigente con quien negociaba me dijo que era mucho, no lo podían pagar y al mismo instante me nombró a Sarnari que cobraba ocho millones por los dos campeonatos. Ahí le pregunté cuántos años tiene Sarnari y me respondió 38 años, entonces le dije que yo tenía 26 y le pregunté si me había visto correr a mí. Me dijo que sí, pero que no podían pagar tanto dinero, entonces me volví al hotel, a donde me fue a ver Alumni, tuve una reunión con ellos y también le pedí lo mismo que al "Canalla". Estos dirigentes me pidieron un tiempo para pensar y que pase como a las 22 que me iban a contestar. De regreso al hotel, me cruza un Falcon gris de Miguel Hourcade de la comisión de Athletic y de él baja Jorge Castellar y me dijo: 'Negro hijo de puta, vos te querés ir a Alumni, las pelotas te vas a ir a Alumni, vos vas a jugar en Athletic y te voy a pagar yo'. De allí fuimos a comer al restaurante la Marca de Burgos, donde arreglé con él directamente. Volviendo a Boca, en pleno centro me encuentro con Leopardo que era el arquero de ellos y me preguntó a que vine, que mañana nos íbamos a comer un baile, porque ellos tenían un equipazo y estaban en la punta cuando ya se habían jugado 7 u 8 fechas. Cuando jugamos contra ellos, su DT Etcheverry, me mandó a hacer marca personal, ¡pobre! Le terminé haciendo como 20 caños, luego me hicieron un penal, que terminé haciéndome cargo e hice el gol; faltando cinco minutos nos empataron en la cancha de Athletic. Terminó el partido y se me acercó el técnico boquense, me agarró la mano y me dijo: ‘Magarzo hace muchos años que no veo un jugador cómo usted'.

-¿Tu peor partido?

-Tuve la suerte que jugando en Athletic como en Piazza, horrible no jugué nunca. Vine en un nivel muy alto a jugar en esta liga. Pero para nombrar un partido, se me viene a la mente la final de 1985 en el estadio Emilio Puente, donde jugué con la casaca de Piazza (era local) ante mi ex equipo. Ese día Félix Nieto, un delantero del "Canalla", nos pegó un baile terrible y en el primer tiempo ya nos había hecho tres goles. "Palito" Lonardi, que era el DT y además jugaba, esa tarde estaba como loco y puteaba a los compañeros, entonces le digo que se tranquilice, que el encuentro ya estaba perdido. Entonces le dije que le avise a Tabare y Bonini, que eran nuestros delanteros, que aflojen y descansen porque íbamos a ir al alargue, porque nosotros ya le habíamos ganado en la cancha de ellos. Eran 15 y 15 y "Palito" se dio cuenta de que yo tenía razón y les avisó de que mermen su rendimiento. Finalmente, esa final se definió por penales. La "Villa" fue mejor en esa instancia y dimos la vuelta olímpica.

"¡Sabés que golazo había hecho!" 

-¿Y el gol que más recuerdes?

-Hice un golazo a "Chupete" Delbonis (‘era un arquerazo de Alumni') en el clásico que se jugó en el Lorenzo Palacios en 1978, pero lamentablemente me lo anuló el árbitro Chilamberro, quien era de Tapalqué. Ese día no me echaron, ni después me suspendieron de oficio, por suerte, porque en ese encuentro ese juez se mandó dos macanas terribles. La primera pasó que en el primer tiempo, periodo que marqué el tanto en el arco que atrás tiene la laguna. La jugada la comenzó el paraguayo (por Alcaraz), quien, desde la banda derecha, mandó un centro y yo esperé a la pelota de espalda al arco. Llega, la paro y cuando baja, le pego de cuchara y la mandé al ángulo. Golazo ¡Pero me lo anuló! Cuando hago la jugada, me estaba marcando el "Sapo" Arroyo, quien en esa misma jugada me pegó una trompada en la espalda y se tiró al suelo (disimulando que el "Negro" le había pegado); Chilamberro estaba ahí mirándonos, a 10 metros, y me cobró foul a mí que ni lo toqué ¡Sabés que golazo había hecho! El otro error ocurrió en el complemento, en un avance nuestro, me lo gambeteé a José Tolosa, que estaba de último hombre, a quien se la tiré por un lado y yo pasé por el otro. Cuando estoy por llegar al área, lo veo salir a Delbonis del arco, quien me quiso derribar, pero logré gambetearlo y de allí fui directo para el área, donde a la altura del punto penal estaba Alcaraz esperando el pase, que finalmente se lo di. Este la paró, la acomodó y tenía ambas puntas para definir, ya que a mitad del arco se había puesto (Héctor) Lamot, pero su remate fue directo a donde estaba el marcador albinegro, quien evitó el gol con la mano y luego sacó la pelota al lateral. Y el juez, que otra vez vio todo y dijo ‘siga, siga'... Ahí me enloquecí, miré a la platea de Athletic, les hice el gesto con la mano de que este árbitro estaba arreglado y que no íbamos a poder ganar el clásico. Entonces, algunos me gritaban que no siga haciendo esos ademanes porque me iban a echar. Hasta el mismo árbitro se me acercó diciéndome que no lo haga más porque si no me tenía que echar.

Athletic tiene más de 100 años de historia y si hay un jugador que por lo exhibido en cancha ha marcado esta centenaria pasión, es José Magarzo.

-¿Por qué casi te suspenden?

En ese tiempo venía a ver los partidos el árbitro (Humberto) Dellacasa, quien también estuvo esa tarde en el estadio, por lo que después al finalizar el encuentro, me notificó que en la semana debía ir a la sede de la Liga de Fútbol de Azul, donde tenía que declarar por haber hecho esos gestos. Cuando fui a declarar estaba este juez, que fue un histórico del fútbol argentino en las décadas del 60' y 70'. Tanto a él como al resto del tribunal le comenté lo que pasó: ‘Que nos habían robado ese partido'. Sin embargo, Dellacasa me criticó los gestos y me dijo que por más que el juez haya actuado de esa forma, yo no tenía que haberlo hecho. Tras finalizar mi descargo, lo primero que me dijeron fue que me daban una fecha de suspensión, pero minutos después terminaron sacándomela.

-¿Con los árbitros cómo te llevabas?

-Bien, siempre con respeto, salvo esa vez en el clásico con el juez Chilamberro, a quien tras ese encuentro los suspendieron por un par de fechas. Justamente, este árbitro regresó de la suspensión contra nosotros. Y a todos los referí le pedía la pelota para saber que peso tenía y en relación a esa tarde, le pedí que lo hiciera un compañero, porque yo no quería ni acercarme a él. Sin embargo, este me llamó y me dijo: ‘Magarzo, discúlpeme lo que pasó. Juegue tranquilo que yo no lo voy a molestar nunca más'.

-¿Qué DT te marcó?

-Juan Carlos Melián que fue el técnico de la Selección de Azul y también de Alumni, entre otros. Todos los años jugué en la Selección y en uno de esos años, había un problema para el DT ya que estaba (Juan Carlos) ‘Cacho' Arriaga que era 10 y yo que era 10. Y un día me vino a hablar Melian sobre este tema: ‘La gente dice ‘Cacho' Arriaga o Magarzo; Magarzo o ‘Cacho' Arriaga. Yo quiero ‘Cacho' Arriaga y Magarzo o Magarzo y ‘Cacho' Arriaga, porque los quiero a ambos jugadores dentro de un campo de juego'. Entonces me mandaba a mí a jugar de centro delantero y lo dejaba a ‘Cacho' de enlace.

-Jugaste muchos Torneos Regionales ¿Por qué Azul nunca tuvo la oportunidad de jugar en una categoría superior, sea Primera División o B Nacional?

-Lo que pasa es que acá no hay un estadio que albergue 10000 personas. Eso fue el detonante para que Azul no llegue a la elite. Recuerdo que Lonardi lo fue a ver a Julio Grondona, presidente de AFA, a quien le comentó durante media hora que a distintos equipos de Azul, cuando jugaban un Regional, lo ‘bombeaban'. Tras escuchar su argumento, el mandamás del fútbol argentino le dijo: ‘Leonardi le voy a decir estas palabras: Azul no puede superar ningún Regional porque no tiene estadio para jugar el campeonato Nacional. Entre Tandil, Olavarría, Mar del Plata y Necochea, Azul estaba lejos de llegar. Mientras que esta ciudad no tenga un estadio que albergue por lo menos esa cantidad de espectadores, eso va ser difícil de poder verlo.

¿Cómo recordás tu paso por Athletic y Piazza?

-La verdad es que quiero a los dos clubes, aunque mi sentimiento más grande es por el "Canalla", porque fue el que me trajo.

-¿En tu paso por Azul, a qué dirigente destacás?

-Fueron muchos, pero ya te digo que el número uno de acá es "Pelusa" Layús, no solo por las cosas que realizó sino porque ama al club, siendo un hijo más que tiene y, en ese tiempo, siempre te decía: ‘Magarzo, yo de mi trabajo te puedo regalar cualquier cosa, pero del club no regalo nada'.

-¿Qué amigos te dio el fútbol?

-Amigos muchísimos. Cuando vengo, paso mucho tiempo en la Distribuidora de Diarios y Revistas que tiene Sergio Orgoñez, que en la actualidad es el presidente de Athletic, a quien conozco cuando era chiquito, por mi amistad con su padre, a quien le decían el ‘Vasco'. Otro era Jorge Castellar, un señor con todas las letras. Son muchos y si te nombro a todos no nos vamos más...

Magarzo y Orgoñez.

-¿Qué compañero te sorprendió y para vos podía haber jugado en Primera División?

-Orlando Peralta fue uno de ellos. Para mí podía haber jugado tranquilamente en cualquier equipo de Primera División. Mirá, una vez salimos campeones en un campeonato nocturno en Las Flores, si no equivoco fue 1987 u 1988 y el que nos había traído, que era un diputado (por Daniel "Chicho" Basile), trajo a esa ciudad a la tercera de Boca Juniors. Hasta allí también viajaron directivos xeneizes quienes iban a ver cómo jugaba Orlando. Y ese día jugó un desastre, no le salió una. En ese Boca también jugaron Oscar Pianetti y Ramón Ponce, quienes ya estaban retirados del fútbol.

Otro jugador que estaba destinado a ser un crack era (Fernando) Bagnoli, quien lamentablemente tuvo un accidente. En ese tiempo, a este chico lo subí a la Primera División de Piazza, en donde dirigí medio año. Tenía una calidad, iba a ser un fenómeno.

- "Pelusa" Cardoso, en su once ideal del fútbol azuleño, también lo puso a Bagnoli y a vos tampoco te dejó afuera.

- Si me puso como volante por derecha. En el 84' en Athletic, a veces venían a entrenar con nosotros algunos chicos de la cuarta, que por lo general eran ‘Pelusa' Cardoso y Omar Aliz, quienes en los entrenamientos se pasaban la pelota entre ellos dos, hasta que un día paré la práctica y me les dirigí a los dos: ‘Le voy a decir un ejemplo, algo que le va a servir en el futuro. Ustedes sigan compartiendo todo con sus compañeros, porque ellos lo van ayudar en ese proceso de aprendizaje. No se la crean, jueguen. La humildad es lo que tienen que tener en todo sentido y les termino diciendo van a tener suerte, van a triunfar'. Al poco tiempo, a Cardoso, el 'Beto' Aválos lo llevó a Estudiantes de La Plata. En tanto, el 'Turco' hizo historia en el 'Canalla'.

-¿Un adversario que te hubiese gustado tener de compañero?

-A 'Lulu' Abot, te mataba a patadas, acá, en la China y en todos lados, a donde ibas, siempre ponía, ponía... Compartimos juntos en dos selecciones, pero en ambas oportunidades las lesiones le jugaron una mala pasada.

-¿En que otro equipo te hubiera gustado jugar acá?

-Me hubiese gustado jugar en Alumni, un club que casi siempre jugaba con los jugadores locales y a nosotros nos hacían unos partidos bárbaros.

-¿Tu mayor alegría?

-Salir campeón. Mi primer campeonato fue en Athletic en 1979, que se disfrutó muchísimo. Luego con Piazza en 1985. Viví momentos muy lindos.

-¿Tu mayor tristeza?

-Tuve momentos malos con directivos, pero no te voy a decir los nombres por respeto. Esto lo sufrí en Piazza cuando en épocas buenas me venían a buscar a cada rato para ir a jugar e incluso a comer. Pero el día que estuve lesionado y andaba en muletas, hubo partidos que no pude ir a ver a Piazza porque no me vino a buscar nadie, eso me molestó mucho. Me di cuenta que cuando vos estás activo, te valoran, cuando no podés responder, te olvidan y fueron personas que quise mucho.

-¿Una frase para cerrar esta nota?

-Yo siempre digo: ‘A Piazza lo quiero y Athletic lo amo'. Siempre recuerdo, adoro y quiero mucho a Azul. Estoy muy agradecido a esta ciudad, a estos clubes y me emociono en decírtelo, pero gracias al fútbol conocí maravillosas personas, a quienes los considero mis amigos. Cuando estoy en Temperley, quiero estar acá.

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