Murió Pedro "Pipi" Álvarez, un reconocido relator en el hípico local

Pedro "Pipi" Álvarez fue un reconocido relator y periodista de Turf en la Argentina. Si bien las personas cercanas a él y sus amigos afirmaban que estaba "bárbaro", con sus habituales cargadas futboleras para los amigos, por la noche del pasado miércoles y a los 73 años, falleció mientras dormía.

Pedro Álvarez había nacido en Tolosa, y retirado oficialmente del relato hípico, tras ejercerlo durante más de tres décadas en San Isidro y 15 años en Palermo. También continuó despuntando su inconfundible estilo con diferentes colaboraciones en La Plata, Azul y Tandil.

Diferentes amigos y conocidos de Álvarez tras enterarse de la triste noticia, le rindieron homenaje recordando sus relatos y su labor periodística en diferentes escenarios durante más de 40 años.

(Con información de La Opinión Austral)

Adiós a "La voz de las carreras"

Por otra parte, el Jockey Club mediante una nota publicada en su página de Facebook Hipódromo de Azul, lo recordó de la siguiente manera:

"Recorrer 100 metros al lado de Pipi en cualquier hipódromo podía llevar unos diez minutos y no precisamente debido a su condición física sino porque cada cinco pasos alguien le pedía una foto o le hacía saber de algún relato que lo había marcado en su vida burrera.

En cualquier recinto impregnado con el fabuloso aroma de la bosta, el tipo era una especie de Beatle pero, en este caso, uno sin estridencias y al alcance de cualquier mortal. En Azul resultaba evidente que disfrutaba de la compañía de la gente.

En la cabina de transmisión se comportaba como un pez en el agua. Allí lo escuchamos cantar; lo vimos bailar (todo lo hacía bien); fuimos víctimas de sus bromas constantes, compartimos su devoción por el licuado de banana con leche y lo sentimos reír a carcajadas, pero además...

Además, Pipi relataba. Si para varias generaciones de burreros la de Álvarez fue sencillamente "LA VOZ DE LAS CARRERAS" compartir su espacio de trabajo a la hora de engaterar era una experiencia religiosa. Su transformación era tan veloz que a cualquiera que hubiese perdido la capacidad de asombro podría resultarle natural.

Se montaba en la banqueta al revés, apoyaba sus codos en el respaldo hacia adelante, colocaba el micrófono en medio de sus inseparables prismáticos y...

"Ingresando a partidores los competidores de la primera carrera"

Chau. Piel de gallina. Un nudo en la garganta. Álvarez te transportaba a otro mundo. Un lugar donde a pesar de haberte llevado mil millones de veces jamás te cansabas de volver.

Una tarde de tormenta feroz le preguntamos porque no se quedaba en la casa.

- ¿Y donde voy a estar mejor que acá?

Para el Jockey Club de Azul, sus compañeros de trabajo, los profesionales que lo amaban, y los aficionados que lo idolatraban, su compañía y amistad fue un lujo que jamás olvidaremos y extendemos nuestras condolencias a su familia por una pérdida verdaderamente irreparable.

Hizo su ingreso al tiro derecho final seguramente con la misma alegría de todos los días y quizás en el único final que no pudo anticipar en su vida, el disco terrenal lo sorprendió un Día del Burrero.

Pedro "Pipi" Álvarez, le entregó su vida y corazón al turf y nos dejó el eterno regalo de su voz. Nada menos que la banda de sonido de la película de nuestra pasión.

Gracias por tanto Crack".

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