El mundo hípico perdió a uno de sus grandes baluartes

Los amantes del turf recibieron la triste noticia del fallecimiento de Horacio Ochoa, un apasionado por este deporte y dirigente del Jockey Club de Azul.

Su gran labor en esta entidad lo catapultó al más alto de los reconocimientos. Trabajador incansable, viajero de largas horas, con muchas carreras a sus espaldas y fiel ladero del hípico local.

A continuación, compartimos el comunicado de la Comisión Directiva del Hipódromo de nuestra ciudad.

"Con Horacio Ochoa se fue un fuera de serie.

Llegó al Hipódromo de Azul precedido por una larguísima y exitosa trayectoria en la actividad y un apodo que sonaba casi como una declaración de principios: "El Sheriff".

Había aceptado el gigantesco desafío de ser la piedra angular de la tan esperada recuperación de la actividad hípica local y quienes lo conocimos en aquel momento no tardamos en darnos cuenta que la responsabilidad no le pesaba en absoluto. Lo que al resto del equipo de trabajo nos internaba en un fatídico bucle de dudas, Horacio lo resolvía en apenas minutos.

Podemos decir sin ningún temor en caer en la exageración que, cuando se trataba de turf y todo a lo inherente a su organización, Ochoa lo sabía todo. Y vaya si lo transmitía. Generoso como pocos, se esforzó por derramar su sabiduría con cada uno de lo que lo rodeábamos en aquella "aventura" y sin dudas nos hizo mejores.

A partir de aquel imborrable 2016 el hipódromo comenzó a crecer sin pausa bajo la dirección de su batuta incansable. Llegaba siempre primero y se iba indefectiblemente último. Debajo de su carrocería de hombre mayor no era difícil adivinar el combustible de su motor repleto de energía.

En la más famosa de las escenas de "El secreto de sus ojos" el personaje de Francella le explica al de Darín: "Te das cuenta, Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia... de novia, de religión, de Dios... pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín... no puede cambiar... de pasión."

Quienes tuvimos la suerte de compartir con él mucho más que trabajo supimos que para Horacio, su amada familia, el turf y Estudiantes de La Plata conformaban una apasionada trifecta siempre ganadora.

Dicen que su corazón dejó de latir hace algunas horas, pero sin dudas lo seguirá haciendo en cada uno de los recuerdos de los que compartimos sus conocimientos y valores.

"Nadie es irremplazable" reza un conocido aforismo. Quizás, pero tenemos la certeza que quien venga a ocupar ese lugar va a tener que remar mucho para alcanzarlo en el disco.

Al fin y al cabo, El Sheriff era Crack.

Horacio querido. Todos los que integramos el proyecto del Hipódromo de Azul hoy te lloramos y te vamos a extrañar horrores. Nos vemos en un ratito".

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