PERJUDICADOS POR LAS NUEVAS RESTRICCIONES

"Los gimnasios no son lugares donde exista riesgo de contagio de Covid-19"

Así lo aseguró el dueño de uno de los gimnasios que funciona en esta ciudad, Enrique Espínola, cuando hizo alusión a las nuevas medidas anunciadas por la segunda ola de contagios de coronavirus. Además de remarcar que la información que trascendió es confusa y contradictoria, defendió la realización de actividades físicas, porque las mismas contribuyen a prevenir y tratar distintas enfermedades.

El azuleño Enrique Espínola, propietario de un gimnasio que funciona en esta ciudad, habló sobre el alcance de las nuevas restricciones anunciadas recientemente por el gobierno de la provincia de Buenos Aires, que afectan directamente la actividad que se desarrolla en ese ámbito y también a los natatorios cerrados.

En diálogo con Tiempo de Radio admitió en primer lugar que la información que circula al respecto no es muy precisa y se mostró esperanzado en que en los próximos días: "Podamos sacarnos algunas dudas".

"Si analizamos lo que es la actividad física y el deporte y tenemos en cuenta que son beneficiosos para la salud psíquica y no sólo en lo funcional a los sistemas físicos, sino en lo que respecta a la parte psicológica de la persona" expresó.

"Más aún en este contexto de encierro donde el estrés genera distorsiones en nuestra inmunidad, ya sea por la incertidumbre, por la pérdida de empleo o por la ansiedad, está demostrado que la actividad física es beneficiosa para la salud y ayuda a prevenir enfermedades y en el tratamiento de muchas enfermedades" explicó y mencionó enfermedades cardiacas, a la diabetes, la hipertensión, el colesterol y la obesidad, como ejemplo.

En ese sentido el profesor de educación física manifestó que si todo esto está probado, no se entiende porque prohíben el funcionamiento de los gimnasios a esta altura de la pandemia, cuando se ha demostrado que entre otras cosas: "La actividad física contribuye a prevenir el COVID-19".

En esa línea afirmó que todos los espacios en esta ciudad venían trabajando, respetando rigurosamente las normas de higiene, la cantidad de asistentes según la capacidad del lugar y el distanciamiento social: "En lugares donde se trabajaba con 12 o 15 personas se está trabajando con 7 u 8 personas, la mayoría de los gimnasios estábamos respetando esos protocolos".

Espínola señaló que a todos les parece una gran contradicción que se pueda acudir a tomar una cerveza a un bar hasta las 23 horas y no se pueda ir a un gimnasio a realizar una clase de funcional, de spinning, de rehabilitación, de pilates o de danza.

En este punto aseguró que desde el mes de agosto del año pasado nunca tuvo que cerrar un grupo de trabajo por contagio: "Si se han contagiado de forma privada y nos han avisado y se han tomado todos los recaudos si en la clase anterior estuvo esa persona y la persona en cuestión se aisló si le dio positivo, pero no hemos tenido inconvenientes porque siempre se respetó el protocolo".

"Puede existir algún riesgo mínimo, pero por lo que se ha visto en este año y pico, los gimnasios no son lugares donde exista riesgo de contagio de COVID-19" sostuvo y agregó: "Sabemos no solamente que científicamente la actividad física está recomendada para llevar de mejor forma la enfermedad en caso de contagio, sino que mejora la parte física y la psicológica de la persona, hay gente que no se banca más estar encerrada".

Al referirse a los inconvenientes que les genera la pandemia, indicó que tienen varios aspectos en los que deben "remar permanentemente" y destacó que de movida, desde que comenzó la emergencia sanitaria, se redujo el número de clientes en los gimnasios: "A mucha gente estas medidas le dan miedo y ese miedo se corre rápidamente y empiezan a dejar y abandonan la actividad porque tienen miedo de contagiarse, de contagiar a sus parejas o a su familia y hay otros que te dicen que en el invierno con las puertas abiertas no van a tolerar el frío".

Y sobre la ayuda que recibieron por parte del gobierno nacional y provincial, durante los meses que tuvieron que cerrar las puertas de sus locales, dijo: "Desde el año pasado hasta hoy hemos recibido una ayuda de 15 mil pesos por única vez, que se puede hacer con esa ayuda, cuando una colchoneta sale 2500 pesos".

Por último reflexionó sobre la posibilidad de hallar el camino para poder seguir trabajando durante la pandemia y expresó: "Ojalá se pueda revertir esta situación lo más pronto posible, porque la gente quiere seguir yendo al gimnasio y ya se acostumbró a que nosotros la cuidamos y está acostumbrada al protocolo".

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