El día que Reutemann y "Cacho" Franco compartieron una victoria

Oscar Mauricio Franco es recordado por los fanáticos del automovilismo y, sobre todo los de la marca del Torino, por dos grandes hechos que lo marcaron a fuego. En primer lugar, por su exitosa participación durante la Misión Argentina a Nürburgring en 1969, año que sirvió para mostrarle al mundo el gran potencial de los autos de esa marca. Y después porque en su corta estadía en el Turismo Carretera, donde solamente corrió con el "Toro", con la que logró una victoria en noviembre de ese mismo año, se convirtió en el único azuleño en subir a lo más alto del podio en esta categoría. Sin embargo, para llegar a cumplir con ambos hitos, "Cacho" primero se tuvo que hacer conocido a nivel nacional en Turismo Mejorado, donde fue rival y compañero en los inicios de la carrera de Carlos Alberto Reutemann, fallecido el 7 del corriente mes a los 79 años, producto de un cuadro irreversible iniciado por una descompensación en su aparato digestivo.

"Lole" Reutemann (izquierda) y "Cacho" Franco, rivales y amigos que compartieron carreras a mediados de la década del 60'.

Es por eso que al recordarlo, Franco de 76 años manifestó sentir un "profundo dolor" por el fallecimiento del último argentino en ganar un Gran Premio de Fórmula 1, donde acumuló 12 victorias y un subcampeonato del mundo durante su paso de 11 temporadas por la máxima categoría del automovilismo mundial.

"Carlos si bien era un hombre parco, de pocas palabras, fue un gran compañero y rival en pista, muy leal y era muy difícil seguirle el ritmo porque iba a fondo siempre. Destaco su enorme entrega, el sacrificio que le costó llegar a donde quería estar, porque nadie le regaló nada, todo fue en base a su enorme talento para conducir cualquier tipo de auto", expresó para luego recordar que "en 1967, en una carrera de Turismo Mejorado (- Anexo J) en Rafaela, empatamos en tiempo en un final de bandera verde".

En esta categoría, que con el paso del tiempo se convirtió en Turismo Nacional, "Lole" comenzó su carrera en el automovilismo, largó en 44 competencias y alcanzó 14 victorias, una de ellas empatando con el azuleño, una de las pocas pruebas que tuvo ese resultado en nuestro país. Además, de ser bicampeón en la Clase D en 1966 y 1967, con Fiat.

"Peleé muchas carreras mano a mano con Reutemann. Ganábamos él o yo, pero en esa competencia realizada en Rafaela llegamos a empatar en los tiempos", comentó "Cacho" y para recordar esta carrera, revisamos los archivos periodísticos de esa época que lo graficaban de esta forma:

"En la famosa pista de las 500 millas de Rafaela se realizó el domingo la carrera de anexo J, con la intervención del azuleño Oscar Mauricio Franco. En ese rectángulo de 4.624 metros 40 centímetros asfaltado, cuyo costo alcanzó los 70 millones de pesos, se vivió una jornada que será inolvidable, sencillamente para el recuerdo: la carrera de Franco y Reutemann. Pica este último y a su vera se coloca el azuleño y así de esa manera, recorren circuitos y circuitos.

Entre el delirante entusiasmo del público ‘entran' Franco y Reutemann a recorrer el último circuito. El local, por el lado de adentro, ‘por la cuerda', diremos, y así descuenta la ventaja y coche a coche, rueda a rueda, transponen la línea de llegada a un ritmo impresionante y muy juntos. Fue el delirio; y de pronto un silencio sepulcral, antesala de la admiración y porque no estupefacción ¿Quién ganó?

Los dirigentes de la Deportiva, en su confortable cabina con el comisario de la prueba y los jueces de arriba deliberan. Todos los ojos convergen hacia ese lugar y los oídos hacia la difusora del autódromo que ha enmudecido como contagiados por el suspenso que vivía el numeroso público.

Los pocos azuleños que estábamos bien ubicados ‘vimos' ganador a Franco ¿Por cuánto? No se podría precisar. Quizá 10 centímetros (el alto del paragolpe que no supera los 15 centímetros) ¿Puede ser ventaja?

Luego de muchos minutos de espera y ante la expectativa general se anuncia: ¡Puesta! Una ovación que estremeció todos los ámbitos del circuito, premió la lucha de esos dos volantes que se jugaron y que han establecido ‘algo de novela', dijo un juez. Esto será como una ‘leyenda' para el circuito de Rafaela.

Se consultó a todos quienes estaban en la línea de llegada. No hubo opiniones encontradas. Fueron coincidentes. Imposible que ojo humano pueda establecer si hubo diferencia a ‘algo' que avanza a 180 kilómetros. La misma computadora electrónica que registra el paso de los corredores, dio un solo tiempo.

Así, de esa manera, Rafaela vivió un día de gloria: Reutemann compartiendo un triunfo con Franco en la carrera más espectacular de la historia".

Un año después de esta hazaña, el piloto azuleño integró el equipo oficial Fiat de Turismo Mejorado que conformaban Reutemann, Eduardo Rodríguez Canedo y Roberto Pedelaborde con cuatro coupé Fiat 1.500.

"Con ‘Lole' compartimos muy buenos momentos, y había que andar en esa época a 180 km/h en Rafaela con esos bichos. Se fue un grande de verdad", concluyó Franco sobre Reutemann, quien por su talento, su valentía y sus impresionantes resultados, fue reconocido como uno de los mejores pilotos del deporte motor, como así también venerado por quienes fueron grandes campeones del automovilismo. 

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